“La maternidad será deseada o no será”, decía el cartel que dos chicas sacaron de una mochila para pegar en la pared de la estación. Ya era el mediodía y los pasajeros que esperaban la llegada del subte vieron avanzar por los andenes, detrás de las chicas del afiche, un inesperado despliegue verde: en cuestión de segundos, repartiendo volantes, coreando consignas, cientos de mujeres coparon el más masivo de los medios de transporte porteño.

Con intervenciones simultáneas en las cinco líneas y varias presencias de impacto –estuvieron Miss Bolivia, Mimí Maura, Dolores Fonzi– la movida por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito buscó ir calentando el clima para la vigilia del 8 de agosto, día en que los senadores deben votar el proyecto de ley. Y para el que hay una apuesta de una concentración de respaldo en el Congreso incluso mayor a la que sorprendió durante el debate en Diputados.

“Las chicas de Ni Una Menos vinieron al sindicato a proponernos la actividad, y a partir de ahí fuimos sumando a organizaciones feministas, de La Campaña y a mujeres que militan en sindicatos y partidos. Nos juntamos unas cuarenta agrupaciones, contó la metrodelegada Virginia Bouvet. “Elegimos cinco ejes o argumentos, uno por línea, para hablarle a los pasajeros. Para mí, hay uno principal: se puede discutir por horas cuándo empieza la vida sin que nadie se mueva su postura, pero lo que está fuera de toda discusión es que los países que legalizaron la interrupción voluntaria del embarazo bajaron el número de abortos. Y es que el Estado, si tiene que garantizarlo, se toma en serio las políticas de educación y anticoncepción”.

En las cinco cabeceras hubo actividades de largada. Maura y Miss Bolivia, por ejemplo, improvisaron un minirecital en la estación Congreso de Tucumán, de la Línea D. También fue leído un documento que las agrupaciones redactaron para la difusión de lo que bautizaron como la Operación Araña, llamada a hacer temblar la tierra desde bajo, en red y en movimiento.

Después, cada grupo se subió al subte camino al centro y activó el viaje. Los vagones fueron intervenidos con cintas verdes, y de los pasamanos colgaron percheros de cartón con las consignas de la campaña.

La Operación Araña fue organizada en secreto, en una serie de reuniones durante las últimas tres semanas. El sindicato participó con una decisión a nivel directivo. “Nos sorprendió encontrar que muchas compañeras estaban en contra de la legalización del aborto” contó Roxana Olivero. A la empresa la informaron durante la misma mañana de la actividad.

Entre las reacciones hubo alguna agresión. “Asesinas... Asesinas”, increpó una mujer a las integrantes del colectivo de la Escuela de Teatro Político. Un señor mayor, visiblemente opuesto al reclamo, preguntó, provocador “de qué color son las otras cintas”. Buscaba que le dijeran que celestes; le respondieron que “naranjas, por la separación de la iglesia y el Estado”. Pero fueron reacciones sueltas. Las que más se animaron a debatir fueron mujeres.

Entre las intervenciones hubo un poco de todo. En la línea A, donde el eje propuesto era la demanda del aborto desde la perspectiva de los derechos humanos, hubo grupos que inventaron nuevas letras a temas de Shakira y Sergio Denis. Repartieron el cancionero entre los pasajeros, a los que invitaron a cantar. “Elegimos temas bien populares y la idea de poner en primer plano que mantener el aborto en la clandestinidad acentúa la pobreza de las mujeres pobres”, señaló Florencia Montes Páez, de No tan distintas.

Vestidas de canillitas, en la línea E (la consigna era “información para decidir contra la desinformación opresiva) Carolina Fernández y sus compañeras vocearon noticias: “Esteban Bullrich aseguró que gracias al aborto clandestino, en nuestro país mueren sólo mujeres pobres”, era uno de los titulares. En la C (aborto, autonomía y lazos comunitarios) las manifestantes buscaron interactuar con los pasajeros, con los que armaron, con ovillos de totora verde, una red en el interior del vagón.

El documento de la jornada reclamó que el 8 de agosto el Senado sancione la ley sin modificaciones: “La discusión no es aborto sí o no, como cuestión moral o religiosa, sino aborto clandestino o aborto legal, seguro y gratuito. El aborto seguro es salud, las muertas por aborto clandestino son femicidios de Estado”.

El acuerdo con el FMI, el recorte en el reconocimiento de los derechos sociales, la baja en los salarios, la desatención de la educación, el ajuste en la salud, también estuvieron presentes en las intervenciones. “Lo mezclamos todo porque las tramas de las violencias afectan nuestras vidas de manera compleja y simultánea. El aborto clandestino no puede pensarse por fuera de esas violencias”, agregaron en el texto las agrupaciones participantes, que marcaron que el aborto legal, como contrapartida, “es vida, es deseo, es salud y es autonomía”.

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