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Dirección Nacional de Cultura |
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¿Qué nos proponemos? Si desde nuestro rol de trabajadores asumimos "la cultura" como un receptor, continente y transformador del conocimiento, la historia y la identidad, nada por consiguiente abstracto, por el contrario, un hecho concreto y movilizador, tendremos como resultado, nada menos, que la traducción de nosotros mismos, nuestros caminos y objetivos. Asimismo, si en nuestro planteo incorporamos los ejes políticos establecidos por la central en su conjunto, concretaremos una propuesta resueltamente dirigida a nuestro sector y a la clase trabajadora en su conjunto. Al hacerlo y ese es nuestro compromiso- estaríamos reafirmando, entre otras cosas, que a lo largo del desarrollo de nuestra Central, hemos asistido a cambios culturales sustanciales en el seno de nuestra sociedad que son tema de debate en diferentes ámbitos intelectuales, artísticos y laborales. La misma aparición de la CTA con sus principios fundacionales -el quiebre de la representación de los trabajadores en la central única, la afiliación y el voto directos, el surgimiento y la incorporación de las organizaciones de desocupados-, formaron parte de cambios no sólo en la dinámica del ámbito gremial, sino que también implicaron profundas transformaciones culturales en el seno de la clase trabajadora. Asimismo, la década menemista, paradigma de las políticas neoliberales y portadora del más rancio espíritu conservador, operó en la sociedad transformaciones que aún hoy, por ser de índole económica, política y social, tienen su correlato en lo cultural. El empleo precario, de tiempo parcial, informal y/o inestable y el crecimiento del desempleo, desataron una profunda crisis que invita a repensar el lugar del trabajo en la vida social y en la constitución de identidades. El derecho a vivir dignamente debe ser superior a cualquier otro derecho. La cultura de la vida nos conecta más efectivamente con las búsquedas que nuestra sociedad lleva adelante para darle sentido a su vida y a sus luchas. Es mirar otros lugares, es ser con otro y constituirnos en torno a lo que vamos decidiendo. Creemos que desde la CTA el camino que se nos presenta en relación al trabajo en Cultura, debe exceder a las manifestaciones artísticas, desarrollándose en torno a tres objetivos centrales: a) Organizar lo nuestro Es necesaria la organización del quehacer cultural en todos los ámbitos en los que la Central ha desarrollado sus acciones. Esto es, mapeo y articulación de la actividad cultural por gremio, sindicato, organizaciones y regionales de la Central, que más allá de que aún no exista un contacto articulado desde la CTA nacional; todos y cada uno de estos niveles organizativos desarrollan tareas culturales. La organización de estos grupos de compañeros que aportan su tarea es uno de los ejes prioritarios ya que esto nos permitirá saber quiénes somos, cómo trabajamos, y cuáles son las necesidades concretas; para poder elaborar a partir de allí y en forma conjunta, proyectos culturales como así también tener una aproximación acerca de cuáles y quiénes son los que circulan en torno a la Central pero que aún no tienen establecido un vínculo organizativo. b) Interrelación y acción política Es necesaria la interrelación de los gremios de la CTA contenidos en el sector cultural y su acción política concreta en cuanto a la problemática del sector. Esto tiene que ver con una mirada específica desde el trabajador de la cultura, vinculando el trabajo de aquellos compañeros que desarrollan tareas en lo artístico e intelectual, y que afiliados por sindicato (Actores, Cine, Músicos) o afiliados en forma directa (plásticos, músicos, escritores, antropólogos, historiadores, etc.) han venido participando en acciones político-culturales en la CTA. Nos parece de fundamental importancia la estrategia que tengamos en materia de comunicación, no sólo para la circulación de la información referida a actividades, documentos, reflexiones y proyectos en el área de cultura, sino para consensuar, convocar y promover distintas acciones. En este sentido, la inclusión de este material en el sitio de la Central y en nuestro periódico, sería parte vertebral de la política comunicacional que nos planteemos. c) Hacia el Movimiento Político, Social y Cultural La propuesta y el debate en torno al proyecto cultural en el marco del desarrollo del Movimiento debe abordarse, consideramos, en base al primer objetivo planteado como organizador de la tarea, abriendo los espacios de debate a partir de una convocatoria amplia a los sectores culturales que existen y elaboran proyectos. La relación con los diferentes actores culturales para debatir una agenda del sector en torno a la problemática actual (por ejemplo, industrias culturales, proyectos de leyes en el congreso, etc.), orientará nuestras acciones no sólo en torno al reclamo o la exigencia frente al Estado como promotor de una política cultural democrática y participativa, sino desarrollando nuestra propia fuerza creadora como clase trabajadora, basándonos en nuestra larga y riquísima experiencia cultural. Estos objetivos deberán estar vinculados entre sí como núcleos estratégicos para orientar el trabajo de Cultura en la CTA Nacional, Capital y provincia de Buenos Aires; tomando al primero de ellos como prioritario, ya que si no conocemos las políticas y acciones realizadas por los compañeros del sector a lo largo y ancho de nuestro país, difícilmente podremos elaborar un proyecto de Cultura que nos abarque a todos, que sea discutido democrática y participativamente, que nos movilice en la tarea diaria, y se transforme en una herramienta de cambio para el conjunto de la CTA.
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