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La situación de la infancia como urgencia por Alejandra Barcalá y Virginia López Casariego |
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Introducción El trabajo que aquí presentamos procura ser uno de los muchos aportes que desde la investigación, la docencia y las prácticas cotidianas se están produciendo para mejorar la actual situación de salud de la infancia en nuestro país. Consideramos que para instalar esta situación como prioridad en la agenda del Estado y del conjunto de la sociedad, será necesario que los actores sociales comprometidos con esta problemática encontremos momentos y formas de construcción que articulen y respeten lo complejo y lo urgente. Desde el área de salud del Instituto de Estudios y Formación de la CTA explicitamos el posicionamiento desde el cual se plantea este trabajo:
Las dos categorías de análisis que hemos tomado como ejes de este trabajo, son la urgencia y la equidad. Elegimos estas dos categorías, porque son algunas de las formas de articular procesos macro y micropolíticos e interrogar la mutua dependencia entre lo sectorial y lo social en salud. Por qué la urgencia Por un lado permite sumar la noción de gravedad en la situación de salud, que corresponde a la idea de riesgo vital, tanto en lo inmediato como por sus consecuencias en el futuro próximo, a la caracterización como emergencia de dicha situación, es decir al tiempo requerido de reacción en la coyuntura. Por otro lado, la urgencia remite a una fuerte imbricación de tiempos técnicos y políticos. Mientras que los primeros refieren a una lógica de análisis y programación para lograr cierto objetivo, los tiempos políticos son los tiempos de la conciencia social, es decir aquellos en los que se construye viabilidad para la propuesta. (Testa, 1995) Marchemos, que se nos muere la vida, convocan uno y otro año el Movimiento de los Chicos del Pueblo y sus coordinadores Alberto Morlachetti y el Padre Carlos Cajade, haciendo propia la construcción de un tiempo que los reconozca en su derecho a la vida y a la alegría compartida. No hablan de plazos, sino de habitar el presente como el tiempo exacto para diseñar la tierra y el cielo que queremos (Morlachetti, 2000). Por qué la equidad La ortodoxia neoliberal en América Latina, ha generado un acelerado proceso de diferenciación que incrementa el dinamismo de la sociedad en el sentido de acentuar las desigualdades sociales y agudizado los fenómenos de disgregación y fragmentación. (Lechner, 1999). A comienzos de la década de los 90 América Latina en su conjunto continuaba siendo la región con mayor desigualdad en el ingreso del mundo. La Argentina parece ser un ejemplo extremo, donde se incrementó el porcentaje de pobres sobre la población total del país. En la década del 70 el 5 % de la población vivía en hogares con ingresos bajo la línea de pobreza, en los 80 subió al 12 %, a partir de 1998 se incrementa notablemente superando el 30 % y en 2002 llega al 51%. (SIEMPRO, 2002). La situación social actual no puede pensarse como un efecto no deseado del modelo vigente, ni como una distorsión que involucra exclusivamente la corrupción de los sistemas institucionales en el mundo subdesarrollado, mientras que desde los sectores dominantes se sigue proponiendo dualismo social más beneficencia como forma de recuperar legitimidad política. (Lozano, 2000). Al impulso de dichas políticas neoliberales se instalaron profundos cambios en la sociedad argentina en todos los niveles de la vida colectiva. En lo que hace al sector salud se propició un cambio radical de la concepción de salud, la que dejó de tener un carácter de derecho universal de cuyo cumplimiento el Estado era responsable para transformarse en un bien de mercado que los individuos deben adquirir (Iriart, Leone, Testa, 1995) La situación de salud de la infancia Si bien la infancia es una sola, hoy nuestro país parece poblado de una multiplicidad de infancias donde se observa cierta vulnerabilidad según el lugar que habiten, el género y clase social. |
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