Una multitud se acercó durante el feriado por el Día de la Bandera al estadio de Arsenal en Sarandí, Avellaneda, para apoyar el lanzamiento de campaña del frente Unidad Ciudadana que lidera Cristina Fernández de Kirchner.

Desde las primeras horas de la mañana, las compañeras y compañeros de los distintos gremios que forman parte de la CTA de los Trabajadores emprendieron su viaje hacia el punto de encuentro en la provincia de Buenos Aires para escuchar las palabras de la expresidenta y apoyar su candidatura. Una nutrida delegación de la CTA estuvo encabezada por el secretario general, Hugo Yasky.

En un estadio repleto y colmado de banderas argentinas, organizaciones sociales, sindicales, políticas, barriales y de intendencias bonaerenses, esperaron con alegría y ansiedad el discurso de la exmandataria mientras el sol entibiaba a los presentes en una jornada de intenso frío. También hubo mucha gente suelta: trabajadores, jubilados, estudiantes, docentes, periodistas, actores, músicos, artistas e intelectuales que sumaron su adhesión.

En su alocución, Cristina se refirió a la dramática coyuntura que está atravesando el pueblo argentino, con las subas en las tarifas de los servicios, el ajuste, los despidos, el cierre de pymes, la precarización laboral, el quite de la medicación gratuita para las y los jubilados, la baja de pensiones a los discapacitados y el ascenso de la deuda externa, contraida en un año y medio por el gobierno de Cambiemos, a casi 100 mil millones de dólares, entre otros aspectos.

También instó a organizar a los ciudadanos y ciudadanas para hacer frente a la agresión neoliberal y a las políticas de retroceso de los derechos de los trabajadores. "De eso se trata Unidad Ciudadana, de representar los intereses de los hombres y mujeres de carne y hueso", enfatizó Cristina en su intervención y, en otro tramo, agregó: "Lo importante es canalizar esta fuerza, esta decisión ciudadana, en organizar a la sociedad. Por eso convoco y los convoco a la Unidad Ciudadana, a la unidad de todos los argentinos y de todas las argentinas, porque estoy profundamente convencida que esta etapa histórica de agresión neoliberal a todos los estamentos de la sociedad no es una cuestión de partidos políticos".

Sin embargo, Cristina no esbozó ninguna definición respecto de su candidatura como senadora para las elecciones parlamentarias, o de medio término, aunque señaló: "Vengo a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón".

Por último, con la intención de escuchar las voces de todos y en sus palabras "mirarnos a los ojos y sentir lo que le está pasando al otro", Cristina invitó al escenario a damnificados por las políticas de ajuste del macrismo. Allí se palparon los casos de Guadalupe y Julia, becarias del Conicet perjudicadas por los recortes presupuestarios en el sector; Luisa, de la Biblioteca Popular Islas Malvinas, que hoy además de libros, le piden comida; Alejandro de Ezeiza, que tuvo que vender las máquinas de su panadería y hoy se maneja de manera artesanal para subsistir, y tantos otros.

Cuando ya bajaba el sol y luego de escuchar y compartir cada una de las historias de vida narradas, Cristina resumió: "Tenemos que volver a ordenar la vida de los argentinos. Nunca guioné mi vida, ni mis pensamientos, ni mis ideas. Vinimos a ayudar y a construir".

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