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A 2 años de Ayotzinapa: Memoria, Verdad y Justicia por los 43 estudiantes desaparecidos y asesinados por Fuerzas Policiales #Mexiconosduele

13:50 - 26 septiembre 2016

Firmamos la solicitada pidiéndole al juez Claudio Bonadio que #EntreguenLasCunitas, para que los privilegiados sigan siendo los niños.

13:50 - 26 septiembre 2016

Pareciera que en vez de un país @mauriciomacri preside un simulacro a escala de la Argentina, que los asesores le inventan.

14:54 - 23 septiembre 2016

Con @CFKArgentina, tras la fructífera reunión hoy en el @inst_PATRIAar entre la ex Presidenta y la Mesa Nacional de la @CTAok.

14:51 - 23 septiembre 2016

Portada del sitio || La Central || La inflación se dispararía al 50 por ciento

“El mayor impacto de la suba de precios se va a sentir en alimentos”, indicó Orlando Ferreres. “El 50 por ciento de la devaluación se va a inflación”, dijo Levy-Yeyati.
“La devaluación tiene un impacto de 40/50 por ciento en precios”, afirmó Marco Lavagna.

“Cada diez puntos porcentuales de depreciación del peso significa una inflación de 3,5 por ciento”, explicó Ferreres su estimación.

¿Sobre qué tema pueden estar de acuerdo los economistas Orlando Ferreres, Silvina Batakis, Aldo Pignanelli, Eduardo Levy-Yeyati, Alejandro Vanoli, Roberto Delgado, Marco Lavagna, Diego Coatz, Roberto Frenkel y Ramiro Castiñeira? Por estos días, muestran sólo un punto en común: opinan que Alfonso Prat-Gay, el máximo referente económico de Mauricio Macri en Cambiemos junto a Rogelio Frigerio, está, de mínima, equivocado. Prat-Gay dice que la devaluación que ya anticipó que aplicaría de llegar al gobierno no tendrá efectos inflacionarios. Ferreres dice que una devaluación del 50 por ciento –de 9,50 a 14,25 pesos– sube más de 15 puntos la inflación, Levy-Yeyati calcula 25 puntos adicionales y Lavagna, entre 20 y 25 puntos de suba de precios. Sobre un escenario de 1,5-1,8 por ciento mensual, se pasaría a 3,0-3,6 por ciento. En la medición anualizada, el 25 por ciento de inflación pasa a un 45-50 por ciento. Este cálculo no toma en cuenta los efectos de una quita de subsidios a los servicios públicos.

“En la situación actual el dólar arranca en 6,5 pesos para el productor agropecuario, que debe descontarle las retenciones, y hay otros que compran a 15,5 pesos. La propuesta es unificar el dólar en un solo precio, da lo mismo que fuera productor, consumidor, ahorrista, turista o inversor, el precio del dólar como otra mercadería tiene que ser uno. Va a subir el dólar oficial, que no afecta prácticamente a nadie, y va a bajar el otro, que afecta a la mayor parte de la población”, explicó Prat-Gay días atrás. El propio Macri planteó que “el dólar a 9,50 no existe” y pidió no tener miedo de liberar el mercado cambiario.

El consultor Orlando Ferreres, ex viceministro de Economía de Carlos Menem, fue contra la lógica de Prat-Gay. Consideró que “el 30 por ciento de los productos con componentes importados ya está ‘dolarizado’ al nivel del contado con liquidación, pero queda un 70 por ciento de productos (que se manejan con el dólar oficial). El mayor impacto de la suba de precios se va a sentir en alimentos y textiles y todo ese tipo de cosas que son muy fuertes en el consumo familiar”.

Incluso analizó que “el impacto de este movimiento lo va a sufrir la clase media baja y la obrera, que son los que no pueden ahorrar y dedican la mayor parte de recursos a lo que es una canasta básica”. Ferreres advirtió que “será difícil” que la unificación del dólar se produzca debajo de los 15 pesos. “Supongamos que el dólar se fuera a 15 pesos. Eso significaría una devaluación del 50 por ciento y cada diez puntos porcentuales de depreciación del peso significa una inflación de 3,5 por ciento”, calculó. Es decir, una inflación adicional de 17,5 puntos a lo largo de tres o cuatro meses. Según Ferreres, la compensación salarial necesaria para sostener el poder adquisitivo sería del 40 por ciento.

Eduardo Levy-Yeyati, economista de Elypsis, analizó hace un mes en un nota periodística que “existe un atraso cambiario que en Argentina tiene un debate muy particular porque si se devalúa el peso, el 50 por ciento se va a la inflación, cuando en Brasil o Colombia el traslado es de sólo el 6 o 7 por ciento”. Entonces, evaluó que “la devaluación tendría efectos muy nocivos sobre la distribución”. En el último coloquio de Idea, Levy-Yeyati reafirmó que “un shock de devaluación para atender el retraso cambiario se trasladaría enseguida a los precios internos”. El economista acaba de sumarse a los equipos del PRO.

El titular del Cedes, Roberto Frenkel, analizó que “el riesgo es quitar el cepo y, al poco tiempo, aplicar restricciones por no poder controlar el dólar” y calculó una devaluación del 6 por ciento en el primer mes (más del triple que la actual) después de una devaluación de 40 por ciento. Para el ex presidente del Banco Central Aldo Pignanelli, asesor de Sergio Massa, el traslado a precios es del 20 al 40 por ciento de la tasa de devaluación. Marco Lavagna, economista del mismo espacio político, calculó que “la devaluación tiene un impacto del 40/50 en precios y depende de cómo se abra el cepo”.

También del massismo, el economista Ricardo Delgado opinó que “no es real que los precios ya están alineados a un dólar de 16 pesos –como dice Prat-Gay–. Levantar el cepo en 24 horas tendría un impacto inmediato sobre el precio del dólar y la inflación. Recordemos que la devaluación de 20 por ciento de enero de 2014 se licuó en apenas 6 meses y la inflación llegó al 40 por ciento ese año”, agregó. Ramiro Castiñeira, de Econométrica, dijo que “el equipo de Macri habla de un dólar de 15/16 pesos y eso implica una aceleración de la inflación”.

El economista jefe de la UIA, Diego Coatz, planteó en una nota publicada en Clarín que “cualquier liberación abrupta del dólar comercial (oficial) –y más aún sin un plan financiero– presionaría sobre los precios, tal como se observó en enero del 2014, cuando la inflación anualizada pasó del 25 al 40 por ciento. Paralelamente, traería el riesgo de una espiralización sin mejorar la competitividad”.

Desde el Frente para la Victoria rechazaron el planteo de Prat-Gay. “Cualquiera que haya vivido en Argentina en los últimos 40 años sabe que una devaluación del peso va directamente a los precios. Una devaluación del 20 por ciento impacta en precios entre el 10 y el 20 por ciento”, dijo Alejandro Vanoli, titular del Banco Central. Silvina Batakis, ministra de Economía si gana las elecciones Daniel Scioli, aseguró que “todos los precios aumentan cuando hay una devaluación. La leche, el pan, la nafta, van a aumentar”, advirtió.