El viernes pasado, la sociedad argentina se vio conmovida por los hechos ocurridos en la puerta de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini. Y más quien escribe esta columna, que tenía la intención de dar clases de economía y retirarse a su casa, sin embargo terminó en la guardia del Hospital de Clínicas.

Si bien ciertos medios acusaron a docentes de “enfrentar” a la policía para impedir la detención de un “supuesto portador de marihuana”, lo cierto es que trataron de buscar la mejor forma de abordar una situación que involucraba a un joven de 15 años estudiante de nuestra escuela.

Inspirados en el precepto reformista, que dice: “La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando” es que autoridades, docentes, familias y estudiantes de la Escuela solicitamos a la policía resolver de otra manera la situación y evitar una detención y traslado.

Más allá de la visión punitiva o preventiva que se tenga, es indudable que semejante procedimiento ante un presunto consumidor resulta desmedido, o quizás sería más recomendable usar ese seguimiento de inteligencia para buscar a los proveedores. Y, sin duda, pegarles golpes de puño a profesores y estudiantes en puntos de knock out, como se ve en los videos a quien escribe, o al hígado a chicas y chicos de 15 años, denota la violencia institucional y muestra lo repudiable del accionar de las fuerzas frente a ésta situación.

Es preciso realizar una reflexión profunda sobre el accionar de las fuerzas, más en temas referidos a adicciones, donde sería recomendable propiciar abordajes formativos y no represivos, o al menos que sea implacable con organizaciones delictivas y más humana con la ciudadanía.

No obstante, fue ejemplar ver a docentes y estudiantes unidos pacíficamente contra lo que consideraban una injusticia. Fue bueno ver a todos los gremios unidos repudiando el accionar policial. Fue conmovedor que el secretario general de la CTA Capital, Eduardo López de UTE, y su adjunta Belén Sotelo de Feduba, estuvieron acompañando hasta la madrugada al docente en el hospital. Fue emocionante el agradecimiento de estudiantes hacia sus profesores por poner el cuerpo para protegerlos. Y fue implacable el repudio de referentes de DDHH y organizaciones sociales y políticas.

Ojalá esas conductas llamen la atención de los responsables institucionales de las fuerzas y procedan a propiciar un cambio en su accionar, porque ese sería el mejor ejemplo de una tarea docente.

* Profesor de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini-UBA.

Fuente: Página/12

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