El hecho que la economía se haya desplomado en junio un 6,7% en comparación con el mismo período de 2017 significa que en el sector de la actividad productiva, de la industria, la caída ha sido mucho más pronunciada. Esto se suma a la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. En estos dos años y medio de gobierno de Macri ya se perdió un 17% del nivel salarial. Además hay que agregar los 100 mil despidos en el sector industrial sumado a las suspensiones que este año hemos tenido en la industria en general, fundamentalmente en el sector del neumático, en el automotor y en el complejo químico, entre otros.

Entre las causas de esta crisis hay que destacar la apertura indiscriminada de importaciones de productos que llegaron al país con precios de dumping y afectaron la producción local, fundamentalmente en la pequeña y mediana industria, pero también en la gran industria porque significó el traslado de fábricas a otros países o directamente la eliminación de sectores de determinada producción como está sucediendo en el sector del neumático y ha sucedido en el sector químico con el levantamiento de plantas en la localidad de Zárate. Fue el caso de las Carboclor, Bayer y Lanxess, entre otras. A este cuadro hay que sumar las empresas que en lo que va del año ya acumulan 20 días de suspensiones. Esto es casi un mes completo de trabajo, implica la pérdida del 8% de la capacidad productiva anual. Esto lleva al deterioro del nivel de ingresos de la población en general. Si tomamos solamente lo que tiene que ver con el sector productivo de la industria y le sumamos el incremento de las tarifas de los servicios eléctricos, del gas, del agua, del transporte público, del combustible, los impuestos municipales, provinciales y nacionales se genera un combo perverso que sumado a la monstruosa devaluación se convierte en explosivo.

Este gobierno está decidido a seguir avanzando en esta misma línea. Están convencidos que la salida es endeudar al país. Estamos hablando de gente que tiene una mentalidad de fanáticos que creen como si fuera una verdad absoluta en el libre mercado, en la apertura de las importaciones y que el Estado no tiene que intervenir. Bajo ningún punto de vista se ve que sea posible un cambio en la política de este gobierno.

Lo que queda es apostar a través de la vía democrática a que en el año 2019 haya un cambio de gobierno y, en el mientras tanto, como organizaciones sociales, como sindicatos, como trabajadores tenemos el derecho al reclamo, a plantear nuestras necesidades y defender nuestros intereses. A usar las herramientas que nos permite la democracia: la movilización, la organización y la lucha para generar las condiciones que frenen la política de destrucción del empleo y de la economía en general que impulsa este gobierno.

* Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía, la Industria y Afines (FeTIA-CTA).

Fuente: Página/12

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