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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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	<description>CTA-T, central sindical que agrupa a sindicatos y movimientos sociales en defensa de los derechos laborales y populares en Argentina.</description>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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		<title>La confianza de Fidel</title>
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		<dc:date>2016-11-28T22:33:56Z</dc:date>
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		<dc:creator>Eduardo Jozami</dc:creator>


		<dc:subject>Homenajes a Fidel</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Despu&#233;s vendr&#225; el tiempo de las reflexiones, permit&#225;monos ahora expresar los sentimientos, dejemos que fluyan los recuerdos, porque el Gigante desaparecido fue parte de nuestras vidas que no fueron las mismas desde la emergencia de la Revoluci&#243;n Cubana. Si los &#8216;60 se asocian al cambio y la rebeld&#237;a, desde los Beatles al Mayo franc&#233;s, de la revoluci&#243;n sexual al Cordobazo, esa d&#233;cada comenz&#243; para nosotros un a&#241;o antes, cuando Fidel entr&#243; victorioso en la Habana. &lt;br class='autobr' /&gt; En un principio hubo dudas, (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://www.cta.org.ar/-la-central-.html" rel="directory"&gt;La Central&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://www.cta.org.ar/+-homenajes-a-fidel-+.html" rel="tag"&gt;Homenajes a Fidel&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Despu&#233;s vendr&#225; el tiempo de las reflexiones, permit&#225;monos ahora expresar los sentimientos, dejemos que fluyan los recuerdos, porque el Gigante desaparecido fue parte de nuestras vidas que no fueron las mismas desde la emergencia de la Revoluci&#243;n Cubana. Si los &#8216;60 se asocian al cambio y la rebeld&#237;a, desde los Beatles al Mayo franc&#233;s, de la revoluci&#243;n sexual al Cordobazo, esa d&#233;cada comenz&#243; para nosotros un a&#241;o antes, cuando Fidel entr&#243; victorioso en la Habana.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En un principio hubo dudas, La Naci&#243;n y La Prensa celebraron el triunfo del Ej&#233;rcito Rebelde y hasta Francisco Manrique &#8211;uno de los secuestradores del cuerpo de Evita&#8211; salud&#243; en su diario Preg&#243;n con grandes titulares lo que consider&#243; una victoria democr&#225;tica. El desconcierto permiti&#243; a un descolgado &#8211;cuyo nombre, con piedad, la historia no recogi&#243;&#8211; sostener que si los gorilas estaban con Fidel, lo m&#225;s revolucionario era apoyar al dictador Batista. No tard&#243; en disiparse la confusi&#243;n cuando el nuevo gobierno cubano dict&#243; normas que redistribu&#237;an la tierra y afectaban a los grandes consorcios extranjeros, mostrando que la dictadura no ser&#237;a reemplazada por una de esas democracias limitadas alineadas con los Estados Unidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Am&#233;rica Latina ten&#237;a una largu&#237;sima historia de luchas populares, pero hasta que lleg&#243; Castro, la revoluci&#243;n no parec&#237;a estar a la orden del d&#237;a. Los comunistas como la mayor&#237;a de las otras fuerzas de izquierda no vieron m&#225;s que como una aventura el asalto al cuartel Moncada. M&#225;s tarde, cuando los revolucionarios mostraron que eran capaces de triunfar militarmente y de liderar una gran frente pol&#237;tico, toda la izquierda cubana se aline&#243; junto a Fidel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las ideas y las propuestas de cambio tienden a personificarse y eso las hace m&#225;s o menos cre&#237;bles. Los j&#243;venes no son necesariamente portadores de lo nuevo, tambi&#233;n pueden entretener su entusiasmo en la redici&#243;n de viejas f&#243;rmulas, pero cuando la juventud conduce el cambio &#233;ste es m&#225;s radical y tambi&#233;n m&#225;s contagioso. Fidel, el Che y los dem&#225;s dirigentes cubanos nos parec&#237;an a comienzos de los &#8216;60, la encarnaci&#243;n de la revoluci&#243;n. Esta idea, demonizada hoy y asociada con la pura violencia, es tambi&#233;n una conmoci&#243;n profunda en la sociedad, est&#237;mulo para nuevos movimientos y nuevas ideas. As&#237; lo pensaron C. Wright Mills, Waldo Frank, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Paul Baran, Paul Sweezy y tantos otros intelectuales de una izquierda inconformista convocados por ese aliento renovador de la experiencia cubana. Tambi&#233;n Rodolfo Walsh, desenga&#241;ado por el giro que tomaba el gobierno de Arturo Frondizi, se fue a La Habana para colaborar con su amigo Jorge Ricardo Massetti en la fundaci&#243;n de Prensa Latina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese esp&#237;ritu de renovaci&#243;n y apertura que se advierte en los primeros momentos de la Revoluci&#243;n se manifiesta en muchas producciones culturales y a&#250;n en la carta sobre &#8220;El socialismo y el hombre en Cuba&#8221; que el Che escribe al director de Marcha de Montevideo, en 1965: un texto que es un llamado a la acci&#243;n revolucionara y una fuerte ratificaci&#243;n del liderazgo de Fidel, pero tambi&#233;n una cr&#237;tica demoledora de toda pretensi&#243;n de &#8220;realismo socialista&#8221; y de modelos &#250;nicos para el arte y la literatura de ficci&#243;n. No siempre los tiempos fueron favorables para esta corriente renovadora , como se advirti&#243; en las pol&#233;micas sobre el caso Padilla o la pol&#237;tica hacia la diversidad sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;Esta es la Meca revolucionaria y todos vienen a beber en el manantial&#8221;, escrib&#237;a a Per&#243;n, desde La Habana, John William Cooke en referencia a la presencia en la capital cubana de tantos dirigentes y militantes pol&#237;ticos latinoamericanos. Tan temprano como en 1959, en el norte argentino, la fugaz guerrilla de los Uturuncos, manifestaci&#243;n de la resistencia peronista, ser&#225; asociada en el imaginario con Cuba, aunque seguramente no exist&#237;an entonces esas conexiones. En los a&#241;os sucesivos, se sucedieron en diversos pa&#237;ses los intentos de lucha armada revolucionaria y no tard&#243; en advertirse que no ser&#237;a sencilla la reedici&#243;n de la experiencia de Sierra Maestra. Toda revoluci&#243;n debe ser una respuesta original y si algo debi&#233;ramos cuestionar a la direcci&#243;n cubana no ser&#237;a ni su ejemplo ni su pr&#233;dica en pro de la revoluci&#243;n latinoamericana sino que una experiencia tan rica como la que derrib&#243; la dictadura batistiana con el m&#225;s amplio apoyo pol&#237;tico y social haya sido convertida por la versi&#243;n foquista en una empobrecedora simplificaci&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
Esa pr&#233;dica revolucionaria de Cuba culmin&#243; en julio de 1967, cuando luego de la Conferencia Tricontinental del a&#241;o anterior, la Habana es sede de la reuni&#243;n de la Organizaci&#243;n Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en la que participaron Salvador Allende, Cooke y muchos dirigentes de los movimientos revolucionarios latinoamericanos. En esa reuni&#243;n hab&#237;a un gran ausente, al que no se cre&#237;a necesario mencionar, pero cuyo peso todos advert&#237;amos. El Che Guevara estaba peleando en Bolivia y el movimiento que se estaba gestando en La Habana s&#243;lo pod&#237;a entenderse en ese marco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La muerte del Che, en octubre, oblig&#243; a Fidel a una penosa intervenci&#243;n radial en la que con claridad y precisi&#243;n explic&#243; a los cubanos deseosos de rechazar la &#8220;patra&#241;a de la prensa imperialista&#8221; que el muerto de La Higuera era efectivamente el Che. Discurso admirable, porque el l&#237;der cubano, sobreponi&#233;ndose al dolor, comprendi&#243; cuan peligrosa resultar&#237;a en este caso cualquier confusi&#243;n. Pocos d&#237;as despu&#233;s, frente a una concurrencia que llenaba la inmensa Plaza de la Revoluci&#243;n, Fidel dijo esas palabras que desde entonces se han repetido constantemente como consigna: &#8220;Y cuando nos preguntan c&#243;mo queremos que sean nuestros hijos, decimos: &#161;Queremos que nuestros hijos sean como el Che!&#8221;. No puedo asegurar que el mill&#243;n de personas que estaba en la plaza llorara, pero por donde mirara s&#243;lo ve&#237;a ojos inundados de l&#225;grimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los ochenta, Fidel, siempre interesado en levantar banderas que afirmaran la unidad latinoamericana, tom&#243; como causa fundamental, el cuestionamiento a la deuda externa y en 1985 hubo muchas reuniones en La Habana para analizar la situaci&#243;n y buscar caminos de acci&#243;n com&#250;n. En ese mismo a&#241;o, el entonces presidente del Per&#250;, Alan Garc&#237;a, hab&#237;a formulado una propuesta para limitar el pago de la deuda que tuvo repercusi&#243;n en la regi&#243;n. En una reuni&#243;n privada con un grupo de intelectuales y economistas, Fidel no ocult&#243; su fastidio frente a esta actitud de Garc&#237;a sobre cuya consecuencia y sinceridad ten&#237;a muchas dudas. Confieso que entonces me llam&#243; la atenci&#243;n esta posici&#243;n del l&#237;der cubano, porque dentro del dif&#237;cil escenario latinoamericano la postura peruana representaba un avance hacia la moratoria de la deuda. Aunque sigo pensando eso, el posterior comportamiento pol&#237;tico de Garc&#237;a confirm&#243; las prevenciones de Fidel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde comienzos del nuevo siglo, la unidad latinoamericana tuvo avances notables. Fidel alent&#243; desde un comienzo ese movimiento que &#233;l hab&#237;a impulsado en los &#8216;60. Esta nueva convocatoria a la unidad fue diferente de aquella, pero Fidel fue el primero en advertir el gran significado pol&#237;tico de esta conjunci&#243;n de esfuerzos que permiti&#243; el rechazo del ALCA y la creaci&#243;n de la Unasur. En el 2003, cuando asumi&#243; N&#233;stor Kirchner, en las escalinatas de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, dio una lecci&#243;n inolvidable. En actitud docente, advirti&#243; sobre los riesgos que aquejaban a la humanidad ante un mundo cada vez m&#225;s desigual en un contexto de depredaci&#243;n ambiental y pobreza creciente, pero frente a un pueblo que comenzaba a superar una crisis profunda y retomaba su proyecto emancipatorio Fidel dio tambi&#233;n una versi&#243;n optimista. No, por cierto, el optimismo ingenuo de los que creen que el mundo siempre va para adelante sino el de quien encuentra en la historia razones para creer que los pueblos terminan por encontrar caminos para enfrentar las nuevas acechanzas. Con esa misma confianza habr&#225; cerrado sus ojos. Aunque tuvo tiempo para enterarse de la victoria de Donald Trump, su personaje antag&#243;nico en todos los sentidos, esperemos que ni siquiera eso haya alterado su mirada.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Algo m&#225;s que un acto de justicia</title>
		<link>https://www.cta.org.ar/algo-mas-que-un-acto-de-justicia.html</link>
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		<dc:date>2016-08-03T14:57:14Z</dc:date>
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		<dc:creator>Eduardo Jozami</dc:creator>


		<dc:subject>Enfoque</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Era necesaria una nueva figura. La mayor&#237;a de los dirigentes de los grandes gremios se hab&#237;an comprometido demasiado con la dictadura instaurada por el general Ongan&#237;a en 1966. El metal&#250;rgico Augusto Vandor y el dirigente del Vestido, Jos&#233; Alonso, encabezaban entonces las dos grandes fracciones en que se hab&#237;a dividido el peronismo sindical. &lt;br class='autobr' /&gt; El primero lideraba las &#8220;62 Organizaciones leales a Per&#243;n&#8221;, pero esta apelaci&#243;n a la liturgia peronista disimulaba mal el proyecto de limitar la (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Era necesaria una nueva figura. La mayor&#237;a de los dirigentes de los grandes gremios se hab&#237;an comprometido demasiado con la dictadura instaurada por el general Ongan&#237;a en 1966. El metal&#250;rgico Augusto Vandor y el dirigente del Vestido, Jos&#233; Alonso, encabezaban entonces las dos grandes fracciones en que se hab&#237;a dividido el peronismo sindical.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El primero lideraba las &#8220;62 Organizaciones leales a Per&#243;n&#8221;, pero esta apelaci&#243;n a la liturgia peronista disimulaba mal el proyecto de limitar la influencia del l&#237;der exiliado y autonomizar la conducci&#243;n del movimiento para negociar con militares y empresarios. El otro grupo, &#8220;las 62 de Pie junto a Per&#243;n&#8221;, rechazaba el intento vandorista, lo que no impidi&#243; que, como el metal&#250;rgico, Alonso tambi&#233;n apoyara el golpe militar. De este modo, mientras Per&#243;n esperaba en Madrid, gran parte de la dirigencia sindical mostraba su disposici&#243;n para comprometerse con la dictadura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La huelga que enfrent&#243; la reestructuraci&#243;n que arrasaba los derechos de los portuarios, el cierre de los ingenios tucumanos con la consiguiente reacci&#243;n del sindicato azucarero, y la represi&#243;n a las movilizaciones populares que en esa provincia produjo la muerte de Hilda Guerrero de Molina, fueron haciendo cada vez m&#225;s injustificable la pasividad de la CGT. En marzo de 1967, cuando Ongan&#237;a nombr&#243; ministro de Econom&#237;a a Krieger Vasena, definiendo un rumbo abiertamente comprometido con las recomendaciones del FMI que volv&#237;a ilusorio cualquier acuerdo con los sindicalistas, estos creyeron llegado el momento de la respuesta: se escucharon algunos discursos duros y el Comit&#233; Central Confederal decidi&#243; un ambicioso Plan de Lucha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ongan&#237;a no tard&#243; en demostrar que los tiempos hab&#237;an cambiado, retir&#243; la personer&#237;a de un gremio e inspeccion&#243; las finanzas de otro, para mostrar su disposici&#243;n a intervenir los sindicatos. La CGT levant&#243; el Plan de Lucha, con mucho apuro y escasa elegancia, y la humillaci&#243;n que entonces sentimos todos, tuvo mucho que ver con el surgimiento al a&#241;o siguiente de la CGT de los Argentinos. La defecci&#243;n sindical volc&#243; a muchos militantes a leer con m&#225;s atenci&#243;n el Informe a las Bases, en el que &#8211;a pocos meses del golpe&#8211; John William Cooke, con prosa tan ferviente como bella, hab&#237;a llamado a resistir toda posibilidad de acuerdo con la dictadura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amado Olmos, dirigente del gremio de Sanidad, veterano de la resistencia peronista, parec&#237;a el mejor candidato para ser elegido secretario general en el Congreso de la CGT reunido en marzo de 1968. Un accidente automovil&#237;stico malogr&#243; esa posibilidad y entonces fue la hora de Raimundo Ongaro, dirigente del gremio gr&#225;fico que hab&#237;a recuperado para el peronismo la conducci&#243;n de ese sindicato, en el que se hab&#237;a convertido en el principal dirigente opositor: una figura ignorada hasta entonces por la opini&#243;n p&#250;blica, pero no desconocida por la militancia sindical. Buen orador y carism&#225;tico, joven aunque no tanto como entonces cre&#237;amos, Ongaro tuvo el voto de muchos dirigentes gremiales hasta entonces no enrolados en el peronismo combativo, pero deseosos de una respuesta m&#225;s digna a la dictadura y recibi&#243; tambi&#233;n el decidido apoyo del delegado de Per&#243;n en la Argentina, el mayor Bernardo Alberte, el mismo que los golpistas del 24 de marzo de 1976, eligieron como una de sus primeras v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Meses antes de asumir, Raimundo hab&#237;a conocido en Madrid a Rodolfo Walsh quien le fue presentado por Per&#243;n, en su residencia de Puerta de Hierro. Se forj&#243; all&#237; una relaci&#243;n que ser&#237;a important&#237;sima en la actividad de la CGT de los Argentinos. Rodolfo arm&#243; un peri&#243;dico excelente con muy pocos recursos que se convirti&#243; en el vocero de la &#8220;rebeli&#243;n de las bases&#8221; pregonada por Ongaro para subvertir el dispositivo vandorista. El semanario fue tambi&#233;n el espacio m&#225;s propicio para el acercamiento a la CGTA de muchos sectores sociales, pol&#237;ticos e intelectuales que convirtieron a la Central en el m&#225;s amplio e importante espacio de oposici&#243;n &#8220;al gobierno elegido por nadie&#8221;. Esa oposici&#243;n levant&#243; el Programa del 1&#176; de mayo de 1968, uno de los textos m&#225;s perdurables de la vida sindical. La escritura de Walsh y el alegato militante de Ongaro se aunaron en esa propuesta que el secretario de la CGTA difundi&#243; con su presencia en todo el pa&#237;s. En los primeros meses de 1969, Raimundo recorri&#243; los ingenios y poblaciones de Tucum&#225;n y el norte santafesino levantando a las poblaciones ahogadas por la pol&#237;tica econ&#243;mica de la dictadura. Ese recorrido por un circuito que antes fue pujante y que entonces comenzaba a mostrar los rastros espectrales de la crisis econ&#243;mica y el desempleo fue mucho m&#225;s que una gira propagand&#237;stica. Era tambi&#233;n un voto por la Argentina profunda, un mensaje de confianza en el renacer argentino que Ongaro encarnaba entonces mejor que nadie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s del Cordobazo, la CGTA pag&#243; su audacia con muchos militantes detenidos, con el asesinato de Emilio J&#225;uregui, nuestro compa&#241;ero del gremio de prensa, en la marcha de repudio por la visita de Nelson Rockefeller, con la clausura de su sede y la prohibici&#243;n de su peri&#243;dico. En la c&#225;rcel en la que fue confinado junto a Agust&#237;n Tosco, Raimundo acompa&#241;&#243; la lucha del movimiento popular. M&#225;s tarde, cuando el peronismo volvi&#243; al gobierno, quien deb&#237;a ser reconocido como una de sus principales figuras fue perseguido y asisti&#243; con dolor a las maniobras para dividir el sindicato y liquidar a la Federaci&#243;n Gr&#225;fica. La sa&#241;a del loperreguismo a&#250;n le reservaba algo peor, su hijo fue asesinado y ese ser&#237;a el dolor m&#225;s hondo que nunca habr&#237;a de abandonarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace tres meses, invitado a un acto en la intendencia de Malvinas Argentinas pas&#233; por su casa de Los Polvorines. Encontr&#233; en la puerta a un hombre apoyado en la verja, pero muy erguido, con una mirada distante y como perdida, que no me cost&#243; reconocer. Baj&#233; del auto a saludarlo emocionado y le habl&#233; de algunos momentos de la CGTA que mantengo en el recuerdo. Raimundo me agradeci&#243;, me llam&#243; se&#241;or, asinti&#243; a todo con muy pocas palabras y lo hizo con tanta formalidad y distancia que se me hizo evidente que no me hab&#237;a reconocido. Para m&#237;, de todos modos, fue un regalo enorme encontrarme con aquel hombre que convoc&#243; las esperanzas de tantos j&#243;venes y que, frente a un sindicalismo en decadencia, encarn&#243; entonces la dignidad y la voluntad de lucha de los trabajadores argentinos. Hoy cuando, como entonces, se advierten aires de renovaci&#243;n en el movimiento obrero, el homenaje y el recuerdo agradecido a Raimundo Ongaro es algo m&#225;s que un acto de justicia.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>A 60 a&#241;os de los fusilamientos</title>
		<link>https://www.cta.org.ar/a-60-anos-de-los-fusilamientos.html</link>
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		<dc:date>2016-06-09T15:08:58Z</dc:date>
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		<dc:creator>Eduardo Jozami</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;H&#233;roes, villanos y gente com&#250;n &lt;br class='autobr' /&gt;
El general Juan Jos&#233; Valle era un hombre honorable. As&#237; lo destacan las cartas que env&#237;a a su familia horas antes de ser fusilado. Quiz&#225;s haya pensado que los golpistas del 16 de setiembre segu&#237;an teniendo ese mismo sentido del honor y por eso, ingenuamente, crey&#243; en la promesa de que su vida ser&#237;a respetada, como lo aseguraron el almirante Isaac Rojas y el capit&#225;n de nav&#237;o Francisco Manrique, uno de los participantes en el secuestro del cad&#225;ver de Evita. (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;H&#233;roes, villanos y gente com&#250;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El general Juan Jos&#233; Valle era un hombre honorable. As&#237; lo destacan las cartas que env&#237;a a su familia horas antes de ser fusilado. Quiz&#225;s haya pensado que los golpistas del 16 de setiembre segu&#237;an teniendo ese mismo sentido del honor y por eso, ingenuamente, crey&#243; en la promesa de que su vida ser&#237;a respetada, como lo aseguraron el almirante Isaac Rojas y el capit&#225;n de nav&#237;o Francisco Manrique, uno de los participantes en el secuestro del cad&#225;ver de Evita. Pero, aunque el mismo Per&#243;n haya dicho que los sublevados del 9 de junio actuaron con ingenuidad, lo cierto es que Valle acept&#243; entregarse porque quer&#237;a detener los fusilamientos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;No sabemos mucho sobre el jefe de la rebeli&#243;n. Una muy exitosa carrera militar lo hab&#237;a llevado al grado de general de divisi&#243;n y a integrar la Junta de altos mandos a quienes Per&#243;n present&#243; una renuncia &#8211;que no pod&#237;a considerarse definitiva&#8211; dos d&#237;as despu&#233;s del golpe de septiembre. Tras la asunci&#243;n del general Lonardi, Valle ser&#225; detenido, primero en un buque de guerra y m&#225;s tarde en una casaquinta de sus suegros. En marzo de 1956, cuando deja ese arresto domiciliario y pasa a la clandestinidad, empieza una paciente tarea de preparaci&#243;n del levantamiento que, previsto para fines de mayo, estallar&#225; finalmente en la noche del 9 de junio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El movimiento cuya proclama firman Valle y el general Ra&#250;l Tanco reun&#237;a un grupo no muy numeroso de oficiales pero se apoyaba en la masiva adhesi&#243;n al peronismo de los suboficiales y en la participaci&#243;n de importantes n&#250;cleos civiles de la resistencia. Esta incorporaci&#243;n de muchos grupos de la militancia peronista dio al movimiento su car&#225;cter popular pero tambi&#233;n lo alej&#243; de la l&#243;gica clandestina de la conspiraci&#243;n y facilit&#243; la tarea de los servicios de informaciones. La dictadura de Aramburu y Rojas estaba al tanto del levantamiento y, aunque las principales cabezas del gobierno simularan sorpresa, lo cierto es que dejaron que se produjera para dar un escarmiento. Cuando comenzaron los fusilamientos, en la madrugada del 10 de junio, todos los focos de la rebeli&#243;n hab&#237;an sido controlados. En consecuencia, la ejecuci&#243;n de Valle, fusilado el d&#237;a 12 en la Penitenciar&#237;a Nacional, resulta a&#250;n m&#225;s dif&#237;cil de explicar. Para sembrar el terror hab&#237;a que mostrarse inflexible; Aramburu no dud&#243; en matar a un general con el que ten&#237;a una conocida relaci&#243;n de amistad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un Consejo de Guerra hab&#237;a decidido que no se aplicara la pena de muerte al coronel Ricardo Ibazzeta. A pesar de ello, un decreto decidir&#237;a igualmente su fusilamiento. Ante la tr&#225;gica noticia, su mujer, con los seis hijos del matrimonio, corri&#243; a entrevistarse con Aramburu. Se le dijo que era imposible: &#8220;el presidente duerme&#8221;. La misma respuesta tuvo el general que presid&#237;a el Consejo que hab&#237;a desestimado la pena de muerte. El presidente segu&#237;a durmiendo y tal vez no tuviera todav&#237;a motivos para inquietarse: La gran mayor&#237;a de los partidos pol&#237;ticos, la FUBA, las organizaciones empresarias, casi toda la prensa, muchos intelectuales, condenaron el alzamiento de Valle y no objetaron los fusilamientos. &#8220;Tanto l&#237;o porque mataron a unos malevos&#8221;, dec&#237;a a Adolfo Bioy Casares, su gran amigo, Jorge Luis Borges, quien ese a&#241;o, en lo que consider&#243; la m&#225;s decidida expresi&#243;n de rechazo al peronismo, se afili&#243; al conservador Partido Dem&#243;crata Nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cartas dirigidas por el general Valle a su madre, su mujer y su hija no abundan en reflexiones pol&#237;ticas. Quien escribe es un hombre preocupado por confortar a su familia en momento tan dif&#237;cil, que muestra una fe religiosa que debe ayudarlo a pasar el trance y que, frente a los infundios que hace circular la dictadura, reafirma a cada paso que nada lo ha alejado del camino del honor. Quiz&#225;s no haya mucha afinidad en este retrato del personaje, m&#225;s bien tradicional, y el de los j&#243;venes revolucionarios del &#8216;70. Pese a ello, cuando leo que Valle dice a su mujer: &#8220;Nunca te averg&#252;ences de tu esposo, pues la causa por la que he luchado es la m&#225;s humana y justa: la del Pueblo de mi Patria&#8221;, no puedo sino recordar los mensajes de quienes desde las c&#225;rceles y los centros clandestinos nos esforz&#225;bamos por explicar a nuestras familias el sentido de nuestra lucha. Aunque sentimos como m&#225;s propio el recuerdo de los activistas de la Resistencia, c&#243;mo negar que este general pundonoroso y los militantes que sufrieron y enfrentaron a la dictadura de Videla y a un ej&#233;rcito que no era ya el de Valle, se integran en una tradici&#243;n que sigue siendo potente y actual precisamente por su diversidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la 3er. edici&#243;n de Operaci&#243;n Masacre, en la Argentina convulsionada posterior al Cordobazo, Rodolfo Walsh contrapone la proclama del 9 de junio &#8211;reclamo de elecciones, devoluci&#243;n de los sindicatos a los trabajadores, libertad a los presos pol&#237;ticos, un difuso nacionalismo econ&#243;mico&#8211; con las definiciones avanzadas del peronismo revolucionario de fines de los &#8216;60, lo que no le impide afirmar que la figura de Valle &#8220;crecer&#225; justicieramente en la memoria del pueblo, junto con la convicci&#243;n de que el triunfo de su movimiento hubiera ahorrado al pa&#237;s la vergonzosa etapa que le sigui&#243;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El profesor Am&#233;rico Ghioldi fue una de las principales figuras del Partido Socialista, donde siempre se destac&#243; por un antiperonismo que super&#243; todas las marcas en junio de 1956 cuando escribi&#243; el editorial del peri&#243;dico La Vanguardia, justificando los fusilamientos. Ser&#225; vano buscar el texto de Ghioldi en la Biblioteca Obrera Juan B. Justo que tiene una muy importante colecci&#243;n de La Vanguardia, porque ha sido cortado el art&#237;culo del semanario correspondiente al 14 de junio. No parece que deba atribuirse la falta a un lector &#225;vido por coleccionarlo, considero m&#225;s probable que alguien haya querido eliminar las pruebas de lo que, afortunadamente, la mayor&#237;a de los socialistas viven como un esc&#225;ndalo ya desde algunas d&#233;cadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La violencia pol&#237;tica en el pa&#237;s fue siempre importante y muchos hab&#237;an sido los muertos en el siglo y medio precedente. Sin embargo, la reacci&#243;n generalizada contra el fusilamiento de Dorrego seguramente tuvo mucho que ver en que no se repitieran ejecuciones pol&#237;ticas dispuestas por la autoridad nacional. No hubo fusilamientos en las revoluciones radicales previas a la ley S&#225;enz Pe&#241;a, ni tampoco en Paso de los Libres y los otros levantamientos contra el fraude en la D&#233;cada Infame. Tampoco Per&#243;n fusil&#243; a ninguno de los militares alzados en 1951. En junio de 1955 se repiti&#243; el mismo trato, s&#243;lo muri&#243; el almirante Gargiulo que se quit&#243; la vida por su propia mano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Consciente de esa tradici&#243;n, el dirigente socialista, lejos de condenar los fusilamientos, aprovech&#243; ese dato hist&#243;rico para se&#241;alar que esta vez s&#237; era necesario hacerlos, para mostrar la gravedad inusitada del intento de restauraci&#243;n peronista. Dos frases de ese editorial, dif&#237;ciles de compatibilizar con el siempre invocado humanismo socialista quedar&#225;n en la historia del discurso antipopular. La primera, curiosa en alguien que se consideraba un educador, sostiene que la letra con sangre entra; la segunda no es menos intimidante: &#8220;se acab&#243; la leche de la clemencia&#8221;. Ghioldi que ya hab&#237;a elegido un camino de no retorno escribi&#243; cada vez m&#225;s para consumo de los militares golpistas, porque fue gradualmente perdiendo peso en el socialismo y en cualquier espacio democr&#225;tico. No sorprendi&#243; que tanta devoci&#243;n fuera premiada por Videla quien lo nombr&#243; embajador en Portugal. El ascenso del general Valle a teniente general dispuesto en 2006 por el gobierno de N&#233;stor Kirchner, en un gobierno en que participaban dirigentes socialistas, fue otro episodio de reencuentro para superar diferencias hist&#243;ricas en la confluencia hacia un proyecto popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el peronismo, la reacci&#243;n generalizada fue de apoyo al levantamiento y seg&#250;n los testimonios recogidos por Enrique Arrosagaray se advierte que muchos militantes comprometidos no llegaron a participar. Sin embargo, la Correspondencia entre Per&#243;n y Cooke &#8211;este &#250;ltimo estaba preso y varias veces en esos d&#237;as le hicieron simulacros de fusilamiento&#8211; registra una manifestaci&#243;n de desconfianza del ex presidente hacia los jefes militares a quienes parece reprocharles cierta debilidad frente al levantamiento del 16 de septiembre. Para sostener que Per&#243;n ten&#237;a motivos para desconfiar se ha se&#241;alado que la proclama del 9 de junio no mencionaba al l&#237;der derrocado. Sin embargo, dada la notable adhesi&#243;n que manten&#237;a entre los sectores m&#225;s populares, es muy dif&#237;cil imaginar que de haber triunfado el movimiento de junio, con la consiguiente convocatoria a elecciones, el candidato presidencial hubiera podido ser otro que el dirigente exiliado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero m&#225;s all&#225; de estos cuestionamientos, lo importante es que el general expresa entonces una l&#237;nea pol&#237;tica que se habr&#225; de fortalecer con los a&#241;os: aunque no desautorizar&#225; plenamente los amagues e intentos de alzamiento militar, la resistencia se basar&#225; m&#225;s en el activismo pol&#237;tico y en los trabajadores. &#8220;Yo vengo repitiendo a los peronistas precipitados &#8211;escribe Per&#243;n a Cooke&#8211; que no haremos camino detr&#225;s de los militares que nos prometen revoluciones cada fin de semana&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia del 9 de junio tiene, como todas, h&#233;roes y villanos, pero tambi&#233;n hombres comunes que no parec&#237;an predeterminados a ser grandes protagonistas. Entre los involuntarios participantes en la Operaci&#243;n Masacre, hay militantes como Julio Troxler que sab&#237;a muy bien porqu&#233; estaba en la casa donde fueron detenidos o c&#243;mo Nicol&#225;s Carranza a quien cada vez le cuesta m&#225;s arrastrar a la pol&#237;tica a su vecino Garibotti, pero tambi&#233;n otros que quiz&#225;s ignoren que la convocatoria responde al prop&#243;sito de sumarse al movimiento. La escritura de Walsh cuenta magistralmente el episodio que tuvo final tr&#225;gico en los basurales, con esa capacidad suya para hablar a trav&#233;s de sus personajes, esa polifon&#237;a de voces que permite al autor quedar muchas veces en un segundo plano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mismo Walsh muestra cierta inocencia: como quienes son llevados a fusilar le cuesta aceptar la realidad del crimen y transmite esto a sus lectores. No es peronista como para compartir la perspectiva de la resistencia ni la esperanza de los amotinados. Seis meses despu&#233;s, cuando inicia su investigaci&#243;n, no imagina, como la mayor&#237;a de los reunidos en Vicente L&#243;pez, que encuentros como ese puedan terminar con muertes. Se interesa en el caso por lo que &#233;ste tiene de raro, de excepcional &#8211;un fusilado que vive&#8211; aunque despu&#233;s sentir&#225; que se ha involucrado y lo suyo ya es una lucha contra el autoritarismo, que gradualmente, como lo muestran las sucesivas ediciones de Operaci&#243;n Masacre, se convertir&#225; en una m&#225;s integral propuesta de liberaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El inspector Rodr&#237;guez Moreno acumula algunas denuncias por maltratos a detenidos y tiene el tipo del viejo funcionario formado en las pr&#225;cticas tradicionales de las polic&#237;as bravas; c&#243;mo ser&#225;n las cosas para que tambi&#233;n se sienta excedido por la situaci&#243;n, al punto de hacerse repetir una orden que &#8220;sal&#237;a de todas las funciones espec&#237;ficas de la polic&#237;a&#8221;. Como ocurri&#243; con los bombardeos del 16 de junio, los fusilamientos implicaron un salto de calidad en la represi&#243;n. No todos estaban preparados para el ba&#241;o de sangre. Por eso puede explicarse lo que de otro modo resulta inconcebible: un fusilamiento con menos muertos que sobrevivientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con el correr de los a&#241;os, la represi&#243;n se hizo m&#225;s sofisticada y, en el 76, dispuso org&#225;nicamente de toda la fuerza del Estado. Los alzados del 9 de junio, los activistas de los primeros tiempos de la Resistencia, avanzaron tambi&#233;n hasta conformar las grandes organizaciones pol&#237;tico militares. Sin embargo, ser&#237;a equivocado ver esta evoluci&#243;n necesariamente como un avance en todos los sentidos. Tal vez las fuerzas organizadas celosamente en la clandestinidad en los &#8216;70 hayan perdido algo de esa representatividad social, esa participaci&#243;n e iniciativa popular. Cooke hab&#237;a previsto, poco despu&#233;s del 9 de junio, otras formas de acci&#243;n revolucionaria que se apoyaran m&#225;s en el protagonismo de los trabajadores. Veinte a&#241;os m&#225;s tarde, Walsh en su di&#225;logo de sordos con la conducci&#243;n montonera, para cuestionar el predominio de los aparatos militares sobre la pol&#237;tica tambi&#233;n encontraba inspiraci&#243;n en los tiempos de la Resistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy cuando este t&#233;rmino no se asocia a la acci&#243;n armada sino con la lucha social y pol&#237;tica para frenar el avance del proyecto reaccionario, la consecuencia de Valle y sus compa&#241;eros, el compromiso de tanto militante, la comprensi&#243;n de que la derrota de la Restauraci&#243;n Olig&#225;rquica exige la m&#225;s amplia unidad y participaci&#243;n popular son legados del 9 de junio que no ser&#237;a bueno olvidar.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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