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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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	<description>CTA-T, central sindical que agrupa a sindicatos y movimientos sociales en defensa de los derechos laborales y populares en Argentina.</description>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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		<title>La gesti&#243;n del miedo</title>
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		<dc:creator>Mar&#237;a P&#237;a L&#243;pez</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;Piedras a la espera. Preocupaci&#243;n general. Consiguen qu&#243;rum adentro. Afuera movilizaci&#243;n de organizaciones sociales y sindicatos. Una sesi&#243;n infame, la cesi&#243;n lo es. Un presupuesto para dejar anotado el despojo. Lo que no habr&#225;. El peronismo federal se suma. Vuelan piedras. Comienza la represi&#243;n. &lt;br class='autobr' /&gt; El carro hidrante contra la gomera. El canal que gobierna pone pantalla partida en cuatro. En una no deja de pasar durante dos horas por lo menos las im&#225;genes de los violentos. Un muchacho que (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Piedras a la espera. Preocupaci&#243;n general. Consiguen qu&#243;rum adentro. Afuera movilizaci&#243;n de organizaciones sociales y sindicatos. Una sesi&#243;n infame, la cesi&#243;n lo es. Un presupuesto para dejar anotado el despojo. Lo que no habr&#225;. El peronismo federal se suma. Vuelan piedras. Comienza la represi&#243;n.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El carro hidrante contra la gomera. El canal que gobierna pone pantalla partida en cuatro. En una no deja de pasar durante dos horas por lo menos las im&#225;genes de los violentos. Un muchacho que tiraba con una honda y otros que quemaban un colch&#243;n en un contenedor. Una amenaza a la seguridad nacional. El arma una gomera, la trinchera un contenedor de basura. Listo. Avanza el hidrante, pero tambi&#233;n las motos. Se trata de despejar la zona. No los alrededores del Congreso. Llegan a Constituci&#243;n. Detienen a unas treinta personas. No porque portaran gomeras ni otras armas de destrucci&#243;n masiva. Por haber estado. Por estar identificados con organizaciones pol&#237;ticas. Se los llevan. Adentro sigue. Varies diputades quieren suspender la sesi&#243;n. No lo logran. Ya se sabe que lo que se diga all&#237; est&#225; blindado. El cono del silencio opera. Que nadie se entere lo que se discute ah&#237;. Que no se sepa. Que el ciudadano espectador mire insomne ese colch&#243;n quemado en el contenedor y aplauda a la polic&#237;a que persigue. Que el ciudadano espectador no haga cuentas sobre lo que se mocha en este presupuesto, aterrado por los fogonazos de unas balas que surcan la pantalla y unas piedras voladoras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La puesta en escena es gesti&#243;n del miedo. Por un lado, se trata de que el Parlamento siga corroyendo su legitimidad, sea un zombi obediente y atolondrado que vota lo ordenado. Lo indicado por los poderes. Como ya pas&#243; con el Senado. Que nos dej&#243; bajo la lluvia y con aborto clandestino. De ese r&#233;dito tambi&#233;n toman. Lo ponen en la cuenta de la condena general a la pol&#237;tica. Para qu&#233; sirve. Ahora lo mismo. La oscuridad se cierne sobre lo que hacen. Oscuros mercaderes. Que merquean con el hambre del pueblo. Pero la cosa es dif&#237;cil, porque hay que decodificar de qu&#233; se trata un presupuesto nacional, qu&#233; son esos n&#250;meros que para cualquiera son millonarios. Cada votaci&#243;n a espaldas de la calle los deja m&#225;s solos y a nosotras m&#225;s a la intemperie. Por otro lado, se insufla miedo. A la protesta, a la represi&#243;n de la protesta. En las pantallas se suceden los hechos, como si fueran oscuros. Incomprensibles. Sin narrativa y sin sentido. Los ep&#237;tetos del seudo periodismo hacia los violentos. La necesaria acci&#243;n, dir&#225;n, de las fuerzas del orden. Que aportan sus heridos, para que la puesta en escena sea a&#250;n m&#225;s amenazante. Ni ellos se salvan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La gesti&#243;n del miedo es poderosa y corroe la vida pol&#237;tica. Encierra en las casas, pero tambi&#233;n agita el deseo de orden. Se vuelve grito airado, reclamo de mano dura, gatillo empu&#241;ado por cada qui&#233;n, policializaci&#243;n de la vida. Sobre ella se fundan los disciplinamientos: vitales, religiosos, financieros. Por eso, en la escena reiterada no se juega solo la aprobaci&#243;n del presupuesto. Se juega otra cosa. La inoculaci&#243;n del miedo. La extensi&#243;n de las disciplinas. La criminalizaci&#243;n de la protesta. La culpabilizaci&#243;n del deseo. Nos ponen en el blanco para ser ajusticiados, porque no aceptamos calladitos ser destinados al sacrificio. Y eso es ejemplar, se multiplica, atemoriza. Una maquinaria precisa de producci&#243;n de escenas est&#225; en juego. Conocen el orden de la ficci&#243;n y la ficci&#243;n del orden. Tienen gerentes de contenido y f&#225;bricas de enunciados. A nuestra capacidad de resistencia le responden con balas y c&#225;maras, que las muestran al infinito. A nuestro tejido de redes le responden con redes de manipulaci&#243;n inform&#225;ticas. Todas estas v&#237;as conducen al dilema Brasil. A la destrucci&#243;n del Brasil pluriling&#252;e, carnavalesco, popular, en nombre de un nuevo orden autoritario que promete devastaci&#243;n por doquier. El cuento de la criada como utop&#237;a de gobierno. Todas esas v&#237;as conducen al hombre-mito, m&#225;s all&#225; de la pol&#237;tica, olvidado de los partidos, fuera de ley, manodurista, creyente hasta el fanatismo, neoliberal por exceso. Todas esas v&#237;as ya son puestas en marcha en Argentina. A prueba y error. A tropezones. Pero en marcha. Inventar las resistencias, recrearlas, es re inventar la pol&#237;tica. Imaginar, otra vez, el futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fuente: P&#225;gina/12&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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