Fuente: tiempoar.com.ar

El diputado del Parlasur señala las debilidades que se exponen en una negociación donde la región lleva las de perder.

El gobierno argentino viene negociando, acuerdos de libre comercio con países como México, Chile, Japón y Corea, y es el gran impulsor de un acuerdo del Mercosur con la Unión Europea. Estos acuerdos, junto con la voluntad de ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico ( OCDE ) demuestra la voluntad de avanzar en la cristalización de la apertura comercial indiscriminada,las concesiones a las multinacionales y el ingreso y egreso de capitales. Esto sera acompañado con decisiones de política interna, donde se apuntara a reformas en lo laboral y previsional sobre la industria, el trabajo nacional y los salarios.

Estas acuerdos pretenden, y de allí su peligrosidad, a transformar la matriz productiva y distributiva de nuestro país. afirmando su condición de agro y minero exportador, de prestador de servicios y de facilitador de los negocios (y negociados ) financieros, en desmedro de la industria nacional, el comercio intrarregional y los salarios dignos para nuestros trabajadores.

El acuerdo con la Unión Europea que se negocia desde hace 18 años,y que estuvo trabado porque no le convenía a nuestra región, ya que no le otorgaba ninguna condición ventajosa, a tenido avances en los últimos meses, incluso se dice que podría firmarse antes de fin de año, pero todo se hace en el medio de una peligroso secretismo. El gobierno se niega a dar detalles, inclusos a los parlamentarios del Parlasur, que tenemos el derecho de conocerlos y de participar en las negociaciones, podría modificar estructuralmente el Mercosur, ya que este fue concebido para priorizar el comercio entre los países integrantes.

Lo que se sabe de las conversaciones con la Unión Europea, es que estos no están dispuestos a aumentar la compra de carne, ni sus las subvenciones a su sector agrícola. Es decir que aumentarán nuestras importaciones, pero difícilmente lo hagan nuestras exportaciones. Además corremos el serio riesgo de que nuestro principal comprador Brasil, deje de adquirir nuestros productos y lo suplante por los europeos.
Como esta planteado, el acuerdo aumentará las asimetrías en términos tecnológicos, comerciales e industriales, y ocasionará un deterior muy fuerte en nuestra industria, y por lo tanto en la vida de nuestros asalariados. Es por eso que el gobierno carga tan fuerte contra las organizaciones sindicales y movimientos sociales, que podrían resistir esta modificación estructural, tan perjudicial para nuestro futuro. Pero el gobierno representa otros intereses internacionales y a los grupos locales que necesitan la desindustrialización y abandono de la puja distributiva a favor de los mas débiles, para avanzar con su plan.

El gobierno argentino es el principal impulsor del acuerdo con la Unión Europea, haciendo concesiones como país para que avance. Macri trata de transformarse en el líder de una región, con un Brasil en crisis y con su presidente con mayoritario repudio popular, y ser el elegido por Estados Unidos y por las multinacionales como el que encabece un cambio en la región, para poner nuevamente a América Latina como patio trasero del imperio.

Es imprescindible que el gobierno informe a los legisladores, a los sindicatos, a la población en general a que se esta negociando, ya que este tipo de acuerdos generan para nuestro país compromisos muy serios y una cristalización difícil de revertir y con consecuencia que pueden ser graves y duraderas.

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