Así lo señaló Gabriela Montaño, referencia indiscutida del MAS en Bolivia en una entrevista cooperativa de FADICCRA. La prioridad del nuevo gobierno de Lucho Arce “es resolver la crisis múltiple que sufre el pueblo de Bolivia, de tipo sanitaria, económica, social, con la amenaza de un rebrote del coronavirus.”

La Federación de Diarios y Comunicadores Cooperativos, de la que InfoNativa es parte, llevó adelante una entrevista conjunta y cooperativa con Gabriela Montaño, ex presidenta de la Cámara de Diputados, ex presidenta del Senado y ex Ministra de Salud de Evo Morales hasta el golpe de Estado que sufriera la hermana Bolivia.

Una extensa charla en la que analizó el duro exilio que tuvo que sufrir tras el golpe de Estado, el proceso de organización del pueblo boliviano que le permitiera resistir al gobierno de facto, la embestida antidemocrática de Luis Almagro en la OEA y los desafíos de la recuperación de la democracia en su país y del gobierno por parte de la fórmula compuesta por Luis Arce y David Choquehuanca.

Fadiccra: ¿Qué significado tiene la recuperación de la democracia en Bolivia y un nuevo triunfo político del MAS?

Gabriela Montaño: Es una hazaña monumental la del pueblo boliviano. Con este triunfo se logra vencer a la dictadura, al miedo, a la persecución, al amedrentamiento, la encarcelación injusta de muchísimas personas, el abuso contra dirigentes sociales y políticos. En definitiva, se vence el miedo de una manera contundente y se envía un mensaje para la región y el mundo entero que el pueblo boliviano no está dispuesto a soportar que se aplaste su dignidad.

También es un mensaje muy fuerte a quienes desde la OEA -por ejemplo el señor (Luis) Almagro-, manipularon informes para hablar de un fraude electoral el año pasado, cosa que no ocurrió. Lo que hubo un golpe de Estado en Bolivia. La actitud del señor Almagro es injustificable y no puede volver a repetirse en ningún país y mientras él esté ahí, el riesgo de que se desestabilicen democracias en la región es muy alto.

Es una demostración para Chile, para Ecuador, que tendrán próximamente elecciones, de que inclusive en las condiciones más adversas, los pueblos son capaces de levantarse y con el voto fortalecer su democracia.

F: Se han cometido delitos de lesa humanidad por parte de quienes llevaron adelante el golpe de estado. ¿Cuál va a ser el camino a desandar por el gobierno en relación a esos delitos?

G.M.: Lo primero será resolver la crisis múltiple que está enfrentando el pueblo de Bolivia, de tipo sanitaria, económica, social, con el riesgo de un rebrote de coronavirus. Pero hay algunos elementos que son importantes para garantizar que la democracia pueda seguir solida mientras se van generando esos logros y es desarticular ciertos grupos paramilitares y parapoliciales que fueron quienes generaron las condiciones de violencia para el golpe de noviembre del año pasado. Esa también es una tarea.

Por supuesto, la principal tarea será rescatar con apoyo del Estado a esos miles de bolivianos que volvieron a la pobreza después de 14 años de haber tenido logros maravillosos con Evo Morales. Hoy los indicadores han regresado a la década de los 90, de los 80 en términos de pobreza y de hambre. La gente en Bolivia está pasando hambre y por lo tanto necesitamos rápidamente actuar como Estado.

F: ¿Qué condicionamientos deja el gobierno de facto? ¿Cómo encuentra Arce el gobierno?

G.M.: Con las arcas del estado muy diezmadas. En este tiempo se han generado, en primer lugar, muchos hechos de corrupción dentro del gobierno y en las empresas estatales que financiaban muchos de los programas de redistribución de la riqueza en Bolivia.

Ha habido casos terribles de corrupción en muchas de las empresas que son el motor y el corazón del sector público, que durante los 14 años del gobierno de Evo Morales administró las ganancias de las empresas para reinvertir, por un lado y por el otro, para redistribuir esos recursos entre la población más pobre.

Todos estos hechos han generado un mal manejo de estas empresas y entonces ahora se ponen en riesgo muchos de esos programas de beneficios sociales que el MAS creó.

Por otro lado, iniciaron una lógica privatizadora también de las empresas públicas y los primeros pasos que dieron fueron poner esas empresas en manos de personas vinculadas al ámbito privado en esos mismos sectores y desde adentro debilitarlas. Eso hicieron en todos los sectores estratégicos de la economía. No las fortalecieron: buscaron debilitarlas para dar el siguiente paso privatizador.

Han firmado un sinnúmero de contratos que son perjudiciales para el Estado y el pueblo boliviano. El más importante es que firmaron una adenda con Petrobras que genera pérdidas millonarias para YPFB, firmada por el propio ministro de Hidrocarburos. Es la misma dinámica de los 90, con las privatizaciones. Esto derivó en un vaciamiento de las arcas del Estado. Luis Arce decía que es posible que este año se llegue inclusive a un déficit fiscal de un -11%, lo cual para nosotros es algo que no había sucedido en los 14 años, siempre tuvimos crecimiento económico.

F: ¿Cómo fue el proceso organizativo del pueblo de Bolivia?

G.M.: Quienes han vivido alguna vez un golpe de Estado, las dictaduras militares en nuestro continente en la década de los 70, saben que opera a través del terror administrado desde el Estado. Y el objetivo de ese miedo es desarticular a los movimientos y sectores populares para evitar que puedan organizarse. Inicialmente, ese miedo evita que la gente pueda reunirse, organizarse, ponerse de acuerdo para seguir caminando.

Lo que sucedió es que las organizaciones sociales tenían una enorme fortaleza que venían tejiendo y construyendo y se había fortalecido de manera contundente los 14 años previos. Entonces, rápidamente el bloque popular pudo reorganizarse no solamente desde la lógica del ámbito partidario, también intentando ampliar su capacidad movilizadora.

El tema central era llevar adelante elecciones para recuperar la democracia porque como ustedes saben, durante el último año se postergaron tres veces las elecciones utilizando el pretexto de la pandemia, con la finalidad de prorrogar indefinidamente el gobierno de (Jeanine) Añez de forma ilegítima. Entonces, lo que inicialmente consolidó la necesidad de los sectores populares de cohesionarse, fue recuperar la democracia y convocar a elecciones. Así se hizo.

El MAS es un movimiento de movimientos sociales, está íntimamente ligado a las propias organizaciones. Es el brazo político, el instrumento a través del cual se participa en elecciones, entonces el vínculo entre organizaciones y partido es muy directo. Las organizaciones sociales defendieron durante estos once meses elecciones, inclusive con pandemia hubo enormes movilizaciones de sectores campesinos, de ciudades intermedias, con bloqueo de carreteras. Esa fue la primera victoria del campo popular: lograr que se ponga una fecha definitiva e inamovible de elecciones para este 18 y se logró con movilización popular. El pueblo boliviano tomo la decisión de asumir las calles como un espacio decisorio de la defensa de su democracia y así lo hizo.

Los sectores populares fueron las que definieron el binomio presidencial. Ahí tuvo un papel muy importante el compañero Evo Morales convocando y generando la unidad de manera permanente, la unidad de todo el bloque popular no permitiendo así que se fracture o haya fisuras. Y ese ejercicio permanente de construcción de unidad y convocatoria se contrastó mucho del otro lado con una campaña absolutamente racista, fascista, que lo único que sembraba era odio. En un país que es mayoritariamente indígena, se daban el lujo de hablar de los indígenas y las indígenas como salvajes, deshumanizando a la población indígena del país.

F: ¿Cómo se alcanzó la fórmula presidencial?

G.M.: Consolidar un binomio que además tenga la fortaleza para ganar las elecciones siempre es un debate interno. Podrán pasar muchas horas, pero la lógica del MAS ha sido siempre la misma que la de las organizaciones: podemos discutir tres días, la paciencia es una virtud en ese sentido, pero después salimos con una decisión que nos unifique a todos. Y eso sucedió.

Siempre el MAS ha tenido esos equilibrios entre indígenas y no indígenas. El binomio no indígena-indígena es algo absolutamente sano para el MAS y es una fórmula de integración. Ya se había dado con Evo Morales y Álvaro García Linera como vice.

Mientras del otro lado tienes un adversario político que jamás entendió que vive en un país mayoritariamente indígena. Hoy esa derecha está absolutamente shockeada porque no entiende que sucedió y porque no entiende al pueblo boliviano, sigue con la lógica colonial.

F: Compartiste militancia y gabinete con Luis Arce ¿Quién es, como ser humano y como militante, el próximo presidente de Bolivia, autor del milagro económico de su país?

G.M.: Lucho es una persona que se formó en el Partido Socialista y en la izquierda desde muy joven, por lo tanto, es un hombre muy consolidado en sus valores y en su forma de pensar. No es un tecnócrata del ámbito económico como muchos intentan mostrarlo. Es un militante de izquierda fundamentalmente, que por supuesto tienen la capacidad y la formación profesional para haber sido ministro de economía y haber llevado adelanto lo que hizo.

Es una persona muy ecuánime, muy equilibrada, humilde en el buen sentido de la palabra, nunca lo he visto buscar grandes aspavientos. Un hombre muy respetuoso de la gente, muy cuidadoso de cualquier tema de la administración pública, muy correcto con que se cumplan todas las normas, que e no haya errores de despilfarro con recursos del Estado ni corrupción.

Internamente es un hombre con un muy lindo humor, muy cálido como persona. Yo lo respeto mucho además de lo que conozco porque él no solamente asumió este enorme reto en la peor situación política del MAS, sino que además estaba saliendo de una enfermedad como es el cáncer y a pesar de todas esas dificultades se puso a la cabeza.

F: Te queremos agradecer por la entrevista, pero fundamentalmente el testimonio de militancia, sacrificio y compromiso que han tenido para construir esta bisagra en la historia política de Bolivia.

G.M.: Déjenme agradecer al pueblo argentino y al gobierno argentino, porque cuando se dio el golpe de estado en Bolivia, en argentina se dieron las más grandes movilizaciones en contra del golpe fuera del país. Esa esa fortaleza y la convicción del pueblo argentino de que nunca más aceptarían una dictadura ni para su pueblo ni para cualquier pueblo del continente.

Tengo que gradecer al presidente Alberto Fernández públicamente porque se puso al frente también de la defensa de los valores democracitas, porque no se estaban defendiendo solo personas sino es la defensa de la democracia en el continente. Estamos eternamente agradecidos con las organizaciones argentinas, con el pueblo y el gobierno.

Foto 1: CD

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