Ayer por la mañana, la compañera Yamile Socolovsky, Secretaria de Formación e Investigación de la CTA-T, también integrante de la Coordinación de la Secretaría de Géneros e igualdad de oportunidades, participó del webinar organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) junto al Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social: “Desafíos hacia la ratificación y la implementación del Convenio 190 de la OIT”, un debate tripartito sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

Inauguró el evento el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Claudio Moroni. Luego tuvo la palabra Christoph Ernst, Especialista en Empleo y Desarrollo Productivo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Cediéndole la palabra luego, a la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación Argentina, Elizabeth Gómez Alcorta. Luego expuso el especialista en género y igualdad de la OIT, Eric Carlson, dando luego lugar a intervenciones de sectores legislativos, haciéndose presente la Diputada Nacional, Vanesa Siley y Secretaria de Derechos Humanos por la Provincia de Salta, Mariana Reyes. También se hizo presente Laura Giménez, jefa de departamento de Política Social de la Unión Industrial Argentina. Finalmente tuvo lugar la palabra de las compañeras representantes del espacio sindical. Noé Ruiz, representando la CGT, Silvia León, por la CTA Autónoma. Para cerrar el webinar, tomó la palabra Yamile Socolovsky. Aquí, la transcripción de su intervención:

“Buenos días a todas, todos, todes. No me extiendo en los saludos por obvias razones. Creo que ya se han dicho muchas cosas importantes y necesarias. Yo quisiera retomar algo que Silvia estaba planteando recién en términos de interseccionalidad. Me parece que es importante tener presente por lo menos que nosotras, nosotros, nosotres, desde el punto de vista de la organización de les trabajadores lo vemos de este modo: las leyes, el espíritu que reivindicamos de las leyes y también de la normativa internacional, es aquel que permite que las normas contribuyan a construir o restituir igualdad, allí donde el devenir de la sociedad y particularmente, de la sociedad capitalista produce desigualdad. Por eso no es casual que el Convenio 190 sea fuertemente reivindicado por el movimiento sindical y, dentro del movimiento sindical, por las compañeras sindicalistas.

Nosotras insistimos en que es importante poner en perspectiva histórica la construcción de este instrumento normativo importantísimo, y comprenderlo como un emergente de esa lucha. De un proceso que ha ido permitiendo que las organizaciones sindicales - que son fundamentales en la pelea por las condiciones de igualdad y de justicia social, no solo en el mundo del trabajo, sino en la sociedad en general, en función del carácter determinante que tiene la configuración del mundo del trabajo para la organización social en general - hayan ido progresivamente adoptando una agenda sindical con perspectiva de género, colocando cada vez más en el centro de la agenda sindical la problemática de la desigualdad y de la violencia de género en la sociedad, y en el mundo del trabajo. En el mundo del trabajo entendido en un sentido amplio, porque nosotras reivindicamos, nos hemos movilizado en las calles bajo la consigna de que: “Trabajadoras somos todas”, extendiendo la mirada sobre aquellas formas del trabajo no reconocido y no remunerado que recae fundamentalmente sobre las mujeres y que le ha dado, además, a nuestro movimiento feminista y a nuestro sindicalismo feminista una configuración muy particular y muy potente. Y estas organizaciones, nuestras organizaciones, también han colocado la mirada sobre la problemática de la desigualdad y la violencia de género, incluso al interior de las propias organizaciones. Esto tiene un valor político y un valor histórico fundamental. Tiene todo que ver con el protagonismo que las organizaciones sindicales han tomado en la construcción, la instalación de este debate que permitió la aprobación del Convenio 190 y de la Recomendación 206, y que nos tiene hoy protagonizando todo este espacio de debate e intercambios que venimos sosteniendo, del que esta reunión es un momento sumamente significativo, pero que forma parte de un proceso en el cual hemos estado aportando, con las autoridades del Gobierno Nacional, con Gobiernos de provincias, con las legisladoras y los legisladores, y con los representantes de la OIT, para seguir discutiendo cómo es el proceso que se inicia. Que apenas se inicia con la ratificación, que esperamos sea muy pronta, del Convenio 190 en la Argentina, y del cual ya se han planteado cuáles son las tareas que necesitamos abordar. Necesitamos un instrumento legislativo específico, que se apoye en la valiosísima Ley de Protección Integral que tenemos en la Argentina, pero que avance en el marco de la amplitud de alcance y definición que tiene, que trae como novedad el Convenio 190.

Necesitamos, también, avanzar en los espacios tripartitos. En el acuerdo sobre lineamientos generales de políticas que debe acompañar la implementación de los instrumentos jurídico legales. Nosotras sabemos que el instrumento es necesario, pero que además necesitamos avanzar muy fuertemente en políticas que apunten a la transformación cultural que tiene que hacer realidad esta erradicación de la violencia en el mundo del trabajo y en nuestra sociedad. Y necesitamos también poder avanzar, poder tener acompañamiento para que este instrumento también se despliegue al interior de la negociación colectiva en los distintos sectores del trabajo, y que nos permita garantizar una actitud responsable de parte de la parte empleadora, que complete un compromiso que todavía esta pendiente en relación a las definiciones del Convenio 190.

Finalmente, quiero decir en relación al convenio solamente dos cuestiones que me parece que son sumamente importantes. Una se señaló: la importancia que tiene la relación planteada, de la violencia en el mundo del trabajo a la violencia en el ámbito doméstico. Ese es un paso importantísimo para la comprensión de la problemática de la violencia por razones de género en nuestra sociedad, y de las herramientas necesarias para erradicarla. Y, en segundo lugar, la amplitud de alcance que tiene el Convenio 190, también tiene que permitirnos pensar, no solamente las desigualdades y violencias en el mundo del trabajo, sino también las exclusiones que configuran el mundo del trabajo tal como existe en este momento. En este momento, en la Argentina estamos impulsando la sanción de una ley que garantice el cupo laboral y la inclusión de las personas travesti y trans en el mundo del trabajo, con igualdad de derechos. Me parece que eso también es una mirada que está presente en este momento que hemos inaugurado con el logro del Convenio 190 y hay que ponerlo en valor.

Y finalmente decir que, en este momento, en que tenemos una preocupación fundamental por cómo la pandemia está impactando, e instalando desigualdades sobre desigualdades preexistentes, y cuando el mundo que viene amenaza con ser mucho más desigual y mucho más precario para millones de personas, la cuestión de la construcción de derechos y de trabajo con derechos en nuestra sociedad, es fundamental. Por eso, como decía Eric al principio de las intervenciones, tenemos que pensar que el futuro del trabajo necesariamente tiene que ser con justicia social. El Convenio 190 viene a traer una base para construir esa justicia social.

Muchas gracias. “

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