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APLAUSOS Y FUERTE RESPALDO A LAS CENTRALES SINDICALES ARGENTINAS EN LA OIT
Las centrales sindicales argentinas volvieron a llevar la voz de las y los trabajadores a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) durante la 114° Conferencia Internacional del Trabajo. La intervención se realizó en el marco de la Comisión de Aplicación de Normas, donde quedó bajo examen la situación argentina por la aplicación de los Convenios 81, 129 y 150, vinculados a la inspección del trabajo y a la administración laboral.
La CTA de los Trabajadores estuvo representada por Roberto Baradel; la CTA Autónoma por Daniel Jorajuría; la CGT por Jorge Sola; junto a Marta Pujadas por la Confederación Sindical Internacional (CSI) y Rafael Freire por la Confederación Sindical de las Américas (CSA), acompañados por una importante delegación de compañeras y compañeros de distintos gremios.
Durante su exposición, Baradel realizó una contundente denuncia sobre el rumbo adoptado por el Gobierno nacional en materia laboral y el progresivo debilitamiento de las instituciones encargadas de garantizar derechos.
"Cuando un país reduce sus estructuras de inspección, debilita su autoridad laboral, elimina espacios de diálogo social, restringe la negociación colectiva, limita el derecho de huelga y desmantela organismos encargados de garantizar derechos, no estamos frente a una simple reorganización administrativa. Estamos frente a un proceso de debilitamiento de las capacidades estatales destinadas a asegurar el trabajo decente y la vigencia efectiva de los derechos fundamentales de los trabajadores", afirmó.
En ese sentido, las centrales sindicales señalaron que la degradación del Ministerio de Trabajo al rango de Secretaría constituyó una de las primeras señales de una política orientada a debilitar la institucionalidad laboral. También denunciaron el vaciamiento de organismos estatales mediante despidos, retiros voluntarios y no renovación de contratos, con la consecuente pérdida de capacidades técnicas y de control.
Las organizaciones remarcaron que el informe de la Comisión de Expertos de la OIT ya había advertido incumplimientos vinculados a los artículos 1, 4, 7 y 10 del Convenio 150, relacionados con la administración laboral y la participación de las organizaciones representativas en la definición de políticas públicas.
Asimismo, denunciaron la crisis del diálogo social, expresada en la falta de convocatoria regular al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, así como la imposición unilateral de aumentos insuficientes por parte del Gobierno nacional.
Respecto de los Convenios 81 y 129, las centrales cuestionaron la reforma laboral impulsada sin consulta a las organizaciones sindicales y advirtieron sobre el debilitamiento de herramientas históricas de protección de las y los trabajadores. Entre otros puntos, señalaron la eliminación de mecanismos sancionatorios contra el trabajo no registrado y la sustitución de controles efectivos por esquemas que privilegian la regularización voluntaria.
La presentación también contextualizó estas medidas en un escenario de cierre de miles de PyMEs, despidos masivos en el sector público y privado, caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, desfinanciamiento de la educación, las universidades, la ciencia, la tecnología y la salud pública.
A su vez, se denunció una creciente ofensiva contra la libertad sindical y el derecho de huelga, con multas millonarias a organizaciones gremiales, intervenciones sindicales, persecución a dirigentes y criminalización de la protesta social.
Frente a este panorama, Baradel reclamó la intervención de la Comisión de Aplicación de Normas.
"Ante la gravedad de la situación, solicitamos a esta Comisión que inste al Gobierno argentino de manera categórica a adoptar medidas urgentes para fortalecer la administración e inspección del trabajo, restablecer el diálogo social tripartito, garantizar el funcionamiento efectivo del Consejo del Salario y cumplir plenamente con las obligaciones asumidas en virtud de los Convenios 81, 129 y 150 de la OIT", sostuvo.
El dirigente sindical concluyó con una firme defensa de los valores fundacionales de la OIT y del movimiento obrero organizado:
"La justicia social no es una aberración como lo sostiene el presidente de la Argentina; es una condición necesaria para garantizar la paz y el bienestar general. Las centrales sindicales la vamos a defender en esta casa, en la calle, con la huelga y con la unidad y la lucha de la clase trabajadora".
Las palabras de la delegación argentina fueron recibidas con una fuerte ovación, vítores y aplausos de las delegaciones presentes, en una contundente muestra de respaldo internacional a la defensa de los derechos laborales, la libertad sindical y la justicia social en nuestro país.


