El gobernador anticipa que implementará una red de ayuda y acompañamiento y un protocolo más estricto para la población en riesgo. Luego de la emergencia sanitaria, su principal preocupación es la economía. “Buscamos que a pesar de esta circunstancia no haya gente que pase necesidad”, asegura.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió el sábado con su gabinete y con el Comité de Emergencia para evaluar el escenario ante esta nueva etapa de la cuarentena y los pasos a seguir. Cuenta a Página 12 que entre lunes y martes dialogará con los intendentes y los especialistas sanitarios para definir las propuestas que llevará al presidente Alberto Fernández, quien el viernes anunció que recibirá sugerencias de los gobernadores sobre posibles cambios en el aislamiento. La provincia de Buenos Aires incluye realidades muy distintas, no sólo en términos socioeconómicos sino también porque hay zonas con alta propagación del coronavirus y otras en las que la epidemia casi no ha llegado. Por eso, mientras que en estos últimos lugares podría haber modificaciones que aligeren la cuarentena, en el resto los controles serán incluso más estrictos.

Las principales preocupaciones son los adultos mayores y la situación que genera el transporte. Para la población en riesgo, anticipa Kicillof, se implementará una red de ayuda y acompañamiento y un protocolo más estricto. Luego de la emergencia sanitaria, la economía es la situación más conflictiva. “Buscamos que a pesar de esta circunstancia no haya gente que pase necesidad”, señala, aunque sabe que es difícil. Afirma que hay que extender medidas de ayuda que se tomaron en forma transitoria y llegar a sectores que todavía no recibieron asistencia. “No hay duda y ya no hay debate que ante el coronavirus la única respuesta que puede haber es un Estado que esté presente. Los cultores del Estado mínimo deberían reflexionar”, afirma.

—¿Cómo evalúa el anuncio del viernes del Presidente?

— Me parece que era lo que había que hacer. Mostró muy bien que el efecto de la cuarentena fue el que se buscaba: demorar el momento en el que, como pasó en otros países, empiezan a reproducirse y multiplicarse los contagios y eso implica un desborde de los sistemas de salud. Hablamos de sistemas de salud mucho más sofisticados y con más capacidad tecnológica que los que tenemos en el país y particularmente en la provincia de Buenos Aires. En la Provincia pudimos ampliar la capacidad de atención y más que duplicamos la capacidad de camas de terapia intensiva disponibles. Las estimaciones que manejaba el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decían que el pico de la epidemia iba a ocurrir a mediados de abril y hoy nadie duda de que eso se desplazó a como mínimo a mediados de mayo, así que ganamos un tiempo valiosísimo. Según los patrones de expansión de los contagios vemos que afectó muy distinto en diferentes zonas del país e incluso hacia dentro de la provincia de Buenos Aires y del AMBA. En algunas regiones tenemos muy poquitos casos gracias al aislamiento.

—El Presidente dijo que la administración de esta etapa de la cuarentena va a ser diferente según las regiones. ¿Qué cambios evalúan en la provincia de Buenos Aires?

— De momento la cuarentena sigue como venía. Cada gobernador va a poder elevar propuestas para generar nuevas excepciones. Voy a comenzar una ronda de consulta con intendentes, tanto del conurbano como del interior de la Provincia para actualizar el parte de la situación y ver diferentes alternativas y propuestas. Vamos a tener una reunión el martes con especialistas, epidemiólogos, médicos y en base a toda la información que recabemos vamos a dialogar con la Nación para proponer algunos cambios.

—¿Qué cambios se inclinaría a proponer en base a la experiencia acumulada hasta ahora?

— Creo que en algunos puntos hay que hacer más extremas las medidas de aislamiento. Sabemos que los adultos mayores son población de alto riesgo, así como los que tienen enfermedades preexistentes. Seguramente vamos a plantear un protocolo especial y cuidados especiales para adultos mayores que viven acompañados o solos. Ya en cierta medida lo estamos haciendo. Hay también diferencias según las condiciones socioeconómicas, la situación diferencial de las viviendas. Hay lugares donde al aislamiento lo llamamos comunitario porque no hay condiciones para hacerlo como en buena parte de la Capital o zonas más prósperas de la Provincia. Entonces, una cuestión es mayores y más rigurosos cuidados para los adultos mayores.

Otro tema es que vamos a poner el ojo en el transporte. Hay zonas en las que se concentraron muchísimos contagios y otras que no y hay que tratar de no desplazar al virus de una zona a otra. Hay que extremar las medidas de distanciamiento en el transporte. Después, hay zonas en el interior de la provincia donde la enfermedad no llegó y ahí vamos a ver si hay acuerdo de las comunidades para poder hacer circulación local. Pero eso lo vamos a charlar con los intendentes de toda la Provincia y después vamos a elevar una propuesta a la Nación. Porque hay cuestiones que tienen vinculación con otras provincias, buena parte del la producción sale por puertos del Paraná y hay que coordinarlo con los gobernadores.

-¿Hay reclamos puntuales de sectores de la producción que le parezcan particularmente atendibles?

— La situación económica en amplios sectores se vio directamente interrumpida. En algunos casos piden excepciones, en otras más asistencia, pero las situaciones son reales. Obviamente toda decisión tiene que estar ponderada por la cuestión epidemiológica. En toda la provincia observo un grado de acatamiento muy alto, hay excepciones por supuesto, pero en general hay mucho respeto. Más allá de las dificultades obvias que trae, veo apoyo y acompañamiento. Creo que cuando cualquiera prende la televisión y ve lo que está ocurriendo en países que no tomaron estas medidas o las tomaron tardíamente toma conciencia del peligro que hay. Y los que no cumplen con la norma saben que hay un control, tanto en lo que hace al aislamiento como en abusos con los precios o con el abastecimiento.

—En las recorridas que hace por la provincia ¿cuál es el pedido que más se repite?

— Evidentemente la economía es una preocupación. Hay quienes perdieron sus fuentes de ingreso, quienes no pueden ir a trabajar. También la incertidumbre de la duración, pero la magnitud del peligro que se corre sirve para hacer un análisis racional, no vi a nadie que no comprenda lo que está pasando. Vemos imágenes espeluznantes en países mucho más desarrollados que Argentina. Creo que eso sirve para comprender que hay que tomar medidas colectivas. Como dice Alberto “nadie se salva solo” o, dicho de otra manera, si cada uno se conduce con egoísmo o inconsciencia esto termina muy mal.

—¿Va a haber nuevas medidas para los sectores más vulnerables?

— Muchas medidas se tomaron de forma transitoria porque no se sabía cuál iba a ser la duración del aislamiento, me parece que ahora va a haber que extenderlas. También hay que buscar cómo llegar a sectores a los que no se les aplican los programas que se diseñaron. Son sectores a los que el Estado no tenía que asistir en condiciones más normales pero en esta situación hay que hacerlo. Se tomaron medidas muy amplias pero hay casos que van quedando afuera y hay que buscar abarcarlos. Desde la provincia de Buenos Aires estamos trabajando con el ministerio de Producción y con el ministerio de Trabajo por aquellos a quienes no se les quiere pagar el sueldo porque están tratando de producir una situación de despidos, que no se puede hacer, pero también buscamos asistir a las empresas que obviamente tienen dificultades, sobre todo Pymes, pequeñas. Hay un grado de informalidad en ciertos sectores que hace difícil llegar, pero hay que seguir trabajando. Están ayudando mucho los intendentes, que son el primer mostrador, como suele decirse.

—Esta semana se reprimió a trabajadores que protestaban en Quilmes…

— Se actuó inmediatamente con determinación, se apartó a los efectivos que habían tenido esta conducta porque tenían orden de no reprimir. Se dio una señal muy clara de que si no se cumplen las directivas se toman medidas.

—¿Cómo se manejan ante posibles incidentes en comercios, a veces surge el fantasma de los saqueos?

— Con respecto a lo que pueden ser cuestiones que se mencionan sobre los comercios lo que hay que hacer es atacar la causa. Estamos trabajando no sólo de manera rápida sino en coordinación con los municipios para que no haya falta de alimentos, situaciones de no acceso a la comida. Desde la Provincia prácticamente triplicamos lo que destinamos a los comedores escolares. Eso requirió no cerrar las escuelas para que los chicos y chicas puedan ir a buscar el alimento y se decidió darles a todos los beneficiarios un bolsín para quince días. Se reforzó muchísimo la ayuda. Y ahí contamos con la colaboración de los maestros y maestras, auxiliares y directivos de las escuelas. De las misma manera, Nación tomó varias medidas de reforzar la AUH, el Ingreso Familiar de Emergencia. El tema es atacar las causas, que no haya gente que a pesar de esta circunstancia pase necesidades.

—¿Qué opina del proyecto para gravar las grandes riquezas?

— En todo el mundo se está buscando que los que tienen capacidad para hacer un esfuerzo adicional lo hagan para asistir a los que se han quedado sin nada. No hay duda y ya no hay debate que ante el coronavirus la única respuesta que puede haber es un Estado que esté presente, que se ocupe por un lado de combatir los efectos sobre la salud y por otro lado sosteniendo a aquellos que por las medidas sanitarias pierden su ingreso. Después cómo financiarlo… hemos visto ejemplos de algunos empresarios internacionales que han decidido hacer donaciones, grandes fortunas que han optado por ayudar. En Argentina también ha habido un montón de actos de solidaridad y donaciones a la propia provincia de Buenos Aires de personas que pidieron mantener en reserva su nombre, empresarios, gente con altos ingresos. Es obvio que hay que sostener a un Estado que tiene que estar brindando no menos sino más asistencia y eso hay que financiarlo y me parece lógico pensar que hay que hacerlo en proporción a las posibilidades que tiene cada uno.

—¿Lo sorprendió, para bien o mal, la reacción de la oposición?

— En la provincia de Buenos Aires los intendentes y los legisladores de la oposición se manifestaron absolutamente a disposición para ayudar, para acompañar las medidas. Es una situación muy excepcional y creo que la gran mayoría del arco político se ha mostrado a la altura. No sé si me sorprendió, porque es una situación que era difícil de imaginar, pero afortunadamente la gran mayoría de los dirigentes tomó nota de lo compleja que es la situación. Los que tenemos responsabilidades en el Ejecutivo tenemos que tomar decisiones a una velocidad vertiginosa, estamos trabajando a contrarreloj para abordar los hechos que aparecen y después los efectos de esas decisiones. Es importante contar con una oposición que se ponga en papel constructivo y en su gran mayoría es lo que está pasando. Hay algunos que no están en esa sintonía, pero creo que no hay espacio en la ciudadanía. La sociedad está esperando que, cada uno en su papel, tenga una posición constructiva, de proporcionar soluciones.

—Los filósofos que se preguntan si esta situación traerá cambios duraderos en la sociedad y en qué sentido ¿Cree que puede haber cambios duraderos en el diálogo político o esto es sólo una situación excepcional?

— Esta situación tan inesperada y dramática debería generar una reflexión. Es difícil pensar hoy qué pasa después, porque no tenemos plazos, pero sí vemos que algunas certezas que había sobre política económica y el papel del Estado en algunos sectores se derrumbaron. Creo que los cultores del Estado mínimo o ausente, que incluso acompañaron un deterioro del sistema público de salud, deberían estar reflexionando. Después de esto va a haber un daño muy grande en todas las economías del mundo y el comercio internacional está por el suelo. Va a venir una etapa de puesta en marcha y reconstrucción que también va a requerir una fuerte participación del Estado. En ese sentido, el cambio de mentalidad va a ser bastante duradero porque lo exige la situación, es una mirada en las antípodas de las ideas del Estado ausente. Durante bastante tiempo va a haber consenso en la necesidad de que el Estado planifique, actúe, ayude, asista a los que menos tienen, genere mejores condiciones de acceso al trabajo e incluso a las finanzas.

—¿También el cambio que parece haber habido en la relación entre las distintas fuerzas políticas puede ser duradero?

— No lo sé. No está mal que haya opiniones distintas, pero veo que ciertas cuestiones que estaban en discusión van a ser difíciles de cuestionar y atacar. Veremos.

La situación de los niños

— Hay madres y padres con hijos chiquitos que plantean poder salir a dar una vuelta ¿se puede evaluar o sería contraproducente?

— Se están evaluando muchísimas excepciones. El Presidente mencionó el tema de las personas discapacitadas o con autismo, a quienes la situación de encierro puede hacer mucho daño. Si se pudieran generar protocolos o reglas que se cumplieran, se podría pensar en nuevas excepciones, pero hay que ver cómo se cumplen. Si no hay una toma muy fuerte de conciencia, podría dar lugar a un incumplimiento peligroso. Hay que buscar un balance y equilibro. En otros países dejan salir a la gente según el número de su documento, pero son reglas más complejas y difíciles de verificar. Lo que estamos tratando de evitar es el contacto entre las personas para que no haya contagio directo, que es el modo en que se expande el virus. Hay muchas cosas para pensar en teoría, pero cuando se aplican tienen que cumplirse y ahí se pone más complejo. Este tiempo me pone optimista porque veo que conscientemente ha habido mucho cumplimiento, tal vez se puede ensayar y probar si funciona. Habría que probar en zonas o comunidades pequeñas. Lo que hay que evitar es que las personas estén en riesgo y pongan en riesgo a otros.

La cuarentena de los Kicillof

— Si me permite una pregunta doméstica, en su caso sigue trabajando pero su familia también está en aislamiento y tiene hijos chicos. ¿Cómo lo lleva?

— Estamos viviendo en la residencia del Gobernador en La Plata. Creo que lo vivimos como muchos, en parte con una sensación de encierro y buscando actividades, con la continuidad pedagógica que pone a todos los papás y mamás un poco de maestros de sus hijos. En términos familiares estamos como todos, viviendo esto con la gravedad que tiene y las preocupaciones que trae, con la particularidad que yo tengo muchísimo trabajo, no tengo horarios, ni fines de semana, ni nada. Ayudo… no, esta palabra no,… estoy lo más que puedo, trato de acompañar a los chicos cuando puedo con la tarea de la escuela y de estar presente. La familia está en aislamiento pero yo tengo que salir así que hay todo un ritual cuando vuelvo de la calle, cuidado de sacarse la ropa, lavarse mucho las manos para cuidarlos a ellos a pesar de que estoy con mucho contacto con el mundo exterior.

Imagen: Joaquín Salguero

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