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1a CONFERENCIA INTERNACIONAL ANTIFASCISTA POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS
DECLARACIÓN DE PORTO ALEGRE - UNIDAD CONTRA EL FASCISMO Y POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS
Reunidos en Porto Alegre - ciudad símbolo de las luchas internacionales, con importantes tradiciones y aspiraciones democráticas - miles de activistas de más de cuarenta países de los cinco continentes celebramos nuestra unidad en la diversidad, buscando avanzar en la organización de la resistencia y la lucha contra las diversas formas de fascismo, la extrema derecha y el imperialismo en su fase más agresiva. En representación de la CTA participaron Hugo Yasky, Roberto Baradel y Andrés Larisgoitia, quienes formaron parte de este encuentro junto a dirigentes históricos, académicos y referentes de organizaciones sociales de la región.
A 25 años del nacimiento del Foro Social Mundial, referentes sindicales y sociales de toda América Latina se reunieron en Porto Alegre para debatir y reflexionar sobre los desafíos actuales de la democracia, la integración regional y la lucha contra el avance de la extrema derecha.
La jornada permitió reivindicar el espíritu de unidad, solidaridad y resistencia que hizo posible el Foro y luego siguió con aquel “No al ALCA” y que hoy vuelve a ser fundamental para enfrentar al fascismo, el ajuste y la desigualdad.
En esa misma semana tuvo lugar el convoy Nuestra América a Cuba; más de un millón de personas salieron a las calles en Argentina, luchando por la memoria y contra Milei; hubo cientos de miles en la convocatoria antifascista en el Reino Unido y, especialmente, la gran e histórica manifestación “No Kings” en Estados Unidos, donde millones de estadounidenses se reunieron en cientos de ciudades, declarando una vez más a Trump como enemigo de la humanidad.
El sistema capitalista-imperialista atraviesa una profunda crisis y una marcada decadencia económica, social y moral. La respuesta de las potencias imperialistas a su declive ha sido el fomento del fascismo en todas partes, la imposición de políticas neoliberales, agresiones militares contra las naciones más débiles y su recolonización.
En cada país, las amenazas fascistas y neoliberales adoptan formas particulares, pero tienen puntos en común: la eliminación de las libertades democráticas; la destrucción de los derechos laborales; el aumento del desempleo estructural; el desmantelamiento de la seguridad social; la represión contra las organizaciones sindicales y populares; la privatización de los servicios públicos; políticas de “austeridad” que eliminan toda inversión social; el negacionismo científico y climático; la expropiación de los campesinos en beneficio de la agroindustria; el desplazamiento forzado de los pueblos originarios para promover un extractivismo desenfrenado; políticas migratorias ultra restrictivas; y un enorme aumento del gasto militar.
La extrema derecha y las fuerzas neofascistas desarrollan una amplia ofensiva que instrumentaliza el descontento con las desastrosas consecuencias del neoliberalismo para acelerar estas políticas. Para ello, al igual que el fascismo clásico, buscan dirigir ese descontento contra los grupos oprimidos y desposeídos: migrantes, mujeres, personas LGBTQ+, beneficiarios de programas de inclusión, personas racializadas y minorías nacionales o religiosas. El nacionalismo exacerbado, el racismo, la xenofobia, el sexismo, la LGBTQI+fobia, la incitación al odio y la banalización de la crueldad acompañan el avance de la extrema derecha en cada etapa, de acuerdo con las particularidades de cada país.
La voluntad de concentrar la riqueza en manos del capital y la búsqueda desenfrenada del máximo lucro que sustenta las políticas de la extrema derecha también se manifiestan en la intensificación de las agresiones imperialistas para monopolizar recursos y explotar a los pueblos.
El imperialismo se vuelve cada vez más desenfrenado, agresivo y belicista; atropella el Derecho Internacional, la Carta de la ONU y la autodeterminación de los pueblos; impone sanciones, ataca y bombardea a las naciones que no se someten a sus dictados; secuestra y asesina a sus jefes de Estado.
Esto va de la mano con la perpetuación de situaciones coloniales que, en el caso de Palestina, adoptan la forma de un genocidio explícito en Gaza, orquestado por el Estado sionista de Israel, apoyado incondicionalmente por Estados Unidos, con la complicidad de otros países imperialistas. Además, Israel ha invadido y bombardeado criminalmente el Líbano y afirma que anexará el sur del país.
Luchamos contra todos los imperialismos y apoyamos la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios.
La extrema derecha, además de su complicidad con el gobierno genocida de Netanyahu, teje lazos internacionales, organiza congresos, think tanks, declaraciones conjuntas, apoyo mutuo en procesos electorales y programas de propaganda y desinformación. También cuenta con el apoyo directo (o encubierto) de las llamadas Big Tech, desestabilizando gobiernos que resisten al imperialismo y amplificando la propaganda reaccionaria en los medios digitales.
Las fuerzas que combaten el ascenso de la extrema derecha son diversas y presentan diferentes análisis, estrategias, tácticas, programas y políticas de alianzas. La experiencia nos enseña que, aunque reconozcamos estas diferencias, es esencial articular de forma unitaria la lucha contra nuestros enemigos. Esta convergencia debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender a las clases trabajadoras, los campesinos, los migrantes, las mujeres, las personas LGBTQ+, las personas racializadas, las minorías nacionales o religiosas oprimidas y los pueblos indígenas; a defender la naturaleza frente al capitalismo ecocida; a combatir las agresiones imperialistas y coloniales, independientemente de su origen; a luchar por el fin de la OTAN; y a apoyar la lucha de los pueblos y gobiernos que resisten. Es urgente compartir análisis, fortalecer vínculos y llevar a cabo acciones concretas.
Además de resistir al fascismo y al imperialismo, aspiramos también a construir las bases para avanzar en nuestras convergencias sobre aspectos centrales y unitarios. Para combatir el autoritarismo, es necesario recuperar, ampliar y profundizar los derechos democráticos sobre la base de la participación popular, desde lo local hasta lo nacional y en los organismos internacionales. Afirmamos la centralidad del mundo del trabajo y proponemos impulsar iniciativas conjuntas para organizar la resistencia global contra las violencias fascistas y la precarización neoliberal. La defensa de un futuro sostenible requiere enfrentar directamente el ecocidio promovido por el capitalismo y por gobiernos de extrema derecha, que tratan la naturaleza como una mercancía y desmontan la protección ambiental en nombre del lucro. Destacamos la importancia de la Reforma Agraria como una vía necesaria para la soberanía alimentaria.
Nunca como hoy la lucha contra el imperialismo y el fascismo ha sido tan urgente y necesaria. Esta lucha debe articularse internacionalmente. La Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos se compromete a continuar la lucha sin descanso y a constituirse como un espacio de construcción de unidad frente al ascenso de la extrema derecha y las agresiones imperialistas. Frente a la barbarie, levantamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista.
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PROPONEMOS:
El Comité Internacional, en coordinación con el comité local, será responsable de organizar la planificación de la próxima Conferencia y de proponer criterios e iniciativas para la inclusión de nuevas organizaciones.
Teniendo en cuenta la existencia de numerosas organizaciones y asociaciones dedicadas a la lucha contra el fascismo y el imperialismo, proponemos la creación de un espacio de articulación internacional para unificar esta lucha a nivel global, así como incentivar la realización de conferencias regionales y nacionales antifascistas y antiimperialistas, con el objetivo de llevar a cabo una 2ª Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos.
Todas las organizaciones participantes en esta Conferencia, salvo que manifiesten lo contrario, son automáticamente firmantes de esta declaración.
Apoyar la construcción de una conferencia latinoamericana en Argentina, en fecha y formato a ser propuestos por la delegación y las organizaciones argentinas, en diálogo con el comité internacional.
Apoyar una conferencia regional en América del Norte que involucre organizaciones de México, Estados Unidos, Canadá, el Caribe y América Central.
Apoyar la Flotilla Global Sumud, que nuevamente busca romper el bloqueo y denunciar el genocidio en Gaza. La lucha del pueblo palestino —en Gaza y en Cisjordania— es la causa de la humanidad. Apoyamos la solidaridad activa materializada en espacios y movimientos como el BDS.
Solidaridad con Cuba frente al criminal bloqueo impuesto por Estados Unidos y las amenazas contra su soberanía. Apoyo a todas las iniciativas de solidaridad, como las recientes flotillas hacia la isla.
Repudio a la invasión de Venezuela y al secuestro y encarcelamiento del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, y apoyo a la lucha por su liberación.
Repudio al ataque militar contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Respeto a la autodeterminación del pueblo iraní y fin de las sanciones unilaterales.
Defensa de la independencia, autodeterminación y soberanía de todos los territorios bajo ocupación colonial e imperialista.
Denunciar la injerencia extranjera en Haití, apoyando la lucha de su pueblo.
Apoyo a la lucha del Frente Polisario por la independencia del Sáhara Occidental, derecho reconocido por la ONU.
Apoyo a la lucha del pueblo puertorriqueño por la autodeterminación y la independencia.
Apoyo al encuentro anti-OTAN en Turquía en 2026.
Apoyo a la contracumbre del G7 en Francia y Suiza en junio de 2026.
Apoyar las iniciativas contra el negacionismo climático, como las jornadas y encuentros ecosocialistas que se están organizando.
Apoyar y construir el próximo Foro Social Mundial en Benín, en agosto de 2026.
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DERROTAR LOS FASCISMOS Y EL IMPERIALISMO ES UNA TAREA URGENTE DE NUESTRA ÉPOCA
Porto Alegre, 29 de marzo de 2026.


