El recinto principaldel Museo Histórico Martiniano Leguizamón, en la esquina de Laprida y Buenos Aires (en Paraná, Capital de la provincia Entre Ríos, Argentina, se colmó de
gente el viernes por la tardecita para la proyección del último capítulo de “Invasión USA” (Andrés Sallari y Mariano Vázquez, 2014). Se trata de un documental que retrata 100 años de la historia de la intervención de los Estados Unidos en Bolivia.

Delevento, impulsado por el Consulado del Estado Plurinacional de Bolivia en Rosario y la Municipalidad de Paraná, participaron integrantes de la comunidad boliviana local, los realizadores del audiovisual, el cónsul Sixto Valdez Cueto, autoridades municipales y público en general.

“Esto forma parte de todas las actividades que estamos realizando por la Cumbre del Mercosur”, le explicó a EL DIARIO Rubén Clavenzani, secretario de Cultura de la Municipalidad. “Como anfitriones, la característica tiene que ver con ofrecer y comunicar la acción cultural de los pueblos que nos visitan”, agregó. Sobre la temática del encuentro, Clavenzani destacó que “Evo Morales fue uno de los grandes organizadores populares para confrontar las privatizaciones en su país. Todo el pueblo latinoamericano tiene que saberlo, por eso nos pareció importante proyectarlo”.

YANKIS GO HOME. “Invasión USA” está compuesto por una serie de seis capítulos, realizados en el último año y medio por Andrés Sallari en la dirección y Mariano Vázquez a cargo de la investigación. Ambos periodistas argentinos residentes en La Paz, Bolivia, trabajaron a pedido del gobierno que encabeza Evo Morales. El audiovisual fue elogiado por el mismo presidente y está íntegramente disponible para ser visualizado a través de internet, en forma libre y gratuita. El relato se inicia en la década de 1920, cuando se instala en Bolivia el gran capital estadounidense con el desembarco de la
Standard Oil Company; y llega hasta los sucesos de los últimos años con la expulsión del embajador Philip Goldberg y otras ONG del país del norte, que conspiraban para derrotar el proceso de cambio encabezado por Morales.

El viernes por la tarde, en el museo se conoció el último capítulo de la saga, una denuncia a la injerencia estadounidense y sus maniobras detrás de los conflictos separatistas que se vivieron en Bolivia recientemente. Narrado con una voz en off que guía la interpretación, el trabajo se basa además en testimonios con entrevistas propias y un gran manejo de material de archivo. Entre este último se incluyen publicidades de las ONG norteamericanas y fragmentos de otras películas como “Cocalero” (Alejandro Landes, 2007) o “Estados Unidos a la conquista del este” (Manon Loizeau, 2005), que le dan al documental un ritmo dinámico propio de los audiovisuales televisivos. Luego de la función, hablaron el cónsul Sixto Valdez Cueto y los realizadores de la película, que se quedaron un rato más sosteniendo una charla informal con los asistentes que se acercaban a felicitarlos.

HABLAR DE FRENTE. Profundamente emocionado por las imágenes, Sixto Valdez fue el primero en dirigirse al público al finalizar la proyección. “Tuvimos un presidente que apenas hablaba el español (por Gonzalo Sánchez de Lozada), y que obviamente pensaba en inglés. Fue el tiempo de los neoliberales. Acá no vamos a ser diplomáticos y formales, porque ya no es tiempo de las palabras bonitas; hay que hablar de frente, con un lenguaje claro: nosotros hacemos política, y en la política lo más importante es la verdad”, dijo el cónsul, quien graficó su discurso con varias anécdotas sobre el servilismo de la casta política boliviana hacia los Estados Unidos, antes del gobierno del Movimiento al Socialismo. “Pero bueno, la lucha tiene sus resultados: Evo otra vez va a
estar cinco años a partir del 22 de enero, con el voto de la gente. Bolivia ya no es como antes, ha cambiado económica, social y culturalmente. Estos documentales nos tienen que servir para seguir conociendo, para seguir organizados, y sobre todo para ser consecuentes, para no cansarnos. Porque ¿se imaginan si nos cansábamos ante los primeros golpes? Hay momentos en la revolución en los que uno ya no quiere continuar, pero aún arrastrando los pies hay que seguir adelante. La derecha, la oligarquía, el imperio, nunca están de parranda, siempre están despiertos”, concluyó entre aplausos.

ARGENTINOS DE CORAZÓN ANDINO. A continuación, fueron Mariano Vázquez y Andrés Sallari quienes tomaron la palabra. “Fue un trabajo muy intenso del cual sentimos un orgullo enorme, como argentinos y latinoamericanos, de poder haber colaborado a contar esta historia que muy poco se conoce, ya que la forma en la cual se expresó la injerencia de Estados Unidos en Bolivia fue más solapada que en otros países. Lo que ocurre, y por eso fue tan contundente lo que pasó con el estreno de este documental allá, es que no existe una obra integral sobre el asunto, sólo retazos de historiadores y escritores comprometidos. Por eso, esto es un puntapié inicial del que estamos muy contentos de poder participar”, dijo Vázquez. A su turno, Sallari agradeció la organización del evento y la invitación municipal: “hace quince años esto hubiera sido imposible de realizar. No existiría este proyecto si Evo Morales no fuera el presidente de
Bolivia. Y la historia de ese país no puede entenderse sin esta injerencia e intervención de Estados Unidos”, sostuvo el periodista argentino que vive en La Paz desde hace más de seis años. “Ya tengo mi corazoncito andino y Boliviano”, agregó para dar cuenta de su compromiso.

Palabra del cónsul

Entrevistado por EL DIARIO, Sixto Valdez expresó que “la Cumbre del Mercosur esv el escenario para la reflexión política y el conocimiento de nuestros pueblos, y parte de ello es la presentación que está haciendo el Estado Plurinacional de Bolivia, a través de su representación consular diplomática, de este documental. Aquí se muestra como Estados Unidos, durante muchos años, tuvo más poder que un presidente, que un parlamento, y que la voluntad democrática del pueblo. El pueblo boliviano siempre fue antiimperialista, no soportó la soberbia y prepotencia de los Estados Unidos, que alentó el separatismo y cuyo embajador fue jefe de la oposición. Por eso Evo no tuvo miedo de expulsarlo, y mire: estamos hace más de cuatro años sin embajador norteamericano y no ha pasado nada. Bolivia tiene un gran crecimiento económico, y es más, las exportaciones hacia Estados Unidos han aumentado”, detalló el funcionario. Consultado sobre la visita de Morales y su participación en un partido de fútbol en el Club Atlético Patronato, no ocultó su sonrisa pero evitó dar precisiones: “Como consulado no tengo ninguna información”. Se sabe que Evo es un hombre muy querido por la gente y que su protocolo, según sus propios asesores, suele ser imprevisible.

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