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Se viene el 8M

Unidad para frenar el descarte: el bloque sindical convoca a la primera asamblea rumbo al 8M

Por Euge Murillo para Las 12 - Página/12

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En un contexto de ajuste salvaje y reforma laboral, el Bloque Sindical —integrado por la CGT, las dos CTA y la UTEP— convoca a la primera asamblea abierta rumbo al 8M. Frente a un modelo que “universaliza la precariedad”, las trabajadoras recuperan la memoria del primer paro feminista para organizar la rabia y volver a poner la sostenibilidad de la vida contra el descarte que propone el gobierno.

“Universalizan la precariedad como modernización”, dice Leonor Cruz, Secretaria de Género de la CTA-a y parte del Bloque Sindical que esta tarde convoca a la primera asamblea con el horizonte puesto en el próximo 8 de marzo, una fecha que, aseguran, no es conmemorativa sino una herramienta de lucha y persistencia, como lo fue en el 2016 cuando, feministas, disidencias y sindicalistas convocaron al primer paro contra Macri con la consigna “Nosotras paramos”. El 3 de octubre de ese año las mujeres polacas habían realizado una huelga de un día en contra de la criminalización del aborto, ellas habían tomado el ejemplo de las islandesas en 1975.

Diez años después y en medio de una reforma laboral tétrica, quienes fueron parte de esa intersección entre el movimiento obrero y los feminismos -y que conformaron el bloque sindical que se consolidó el 8 de marzo de 2017 con el Paro Internacional Feminista- vuelven a convocar a una asamblea abierta en la sede de la UTEP (Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular).

El respaldo del movimiento feminista fue el motor que permitió a las trabajadoras sindicalizadas y a las secretarías de género poner en juego la imaginación política para inventar nuevas formas de ‘parar’. No fue un proceso de cúpulas: se gestó en el cuerpo a cuerpo de las asambleas en los lugares de trabajo y en los ceses de tareas para ganar la calle. La consigna ‘trabajadoras somos todas’ funcionó como la síntesis necesaria para denunciar las inequidades de los trabajos no pagos y la precariedad del sector informal, exigiendo un sistema previsional que no descarte a nadie. Así nació el ‘bloque sindical feminista’, un espacio que desde entonces sostiene la fibra de los 8M.

El bloque sindical está compuesto por feministas de la CGT, las dos CTA, la UTEP y la CCC que, con el gesto de convocar a una asamblea, asumen una conducción necesaria en un contexto por demás adverso y a contracorriente. ¿Cómo ven ese horizonte de acá al 8 de marzo? ¿Cuáles son los desafíos y qué alianzas son imprescindibles? Con el sindicalismo en el ojo de la tormenta ¿qué tienen para aportar los transfeminismos en el avance de las ultraderechas y el fascismo?

Miércoles nefasto y media sanción

“Lo que hicieron el miércoles es nefasto, van a ser dueños de tu tiempo, van a decidir cuándo trabajás, cuánto cobrás. El hambre, el desempleo y el ajuste son política pública de este gobierno”, dice la secretaria de género de la CTA-a que estuvo en la manifestación del miércoles mientras en el Senado se aprobaba la Reforma Laboral con 42 votos a favor y 30 rechazos: “Los senadores que votaron a favor son unos traidores, nos condenan a la pobreza, a ser esclavizados por un empleo para poder comer, para pagar un alquiler, para comprar un remedio. Votaron una Argentina donde la gente sobra, es descartable”, dice en sintonía con una de las consignas por las que se produjo el sábado pasado una multitudinaria marcha del orgullo antifascista antirracista: Acá no sobra nadie, ninguna vida es descartable.

“Estamos pensando un 8M, en el marco del día internacional de la mujer trabajadora, que haga escuchar nuestros reclamos como trabajadoras precarizadas y en unidad con las centrales sindicales”, explica Maia López de la CCC y asegura que quienes están en los comedores, las promotoras de salud y las promotoras en prevención de la violencia van a ser protagonistas el próximo 8M.

¿Rotura social o solidaridad?

En los barrios populares se produjo un corte en la distribución de alimentos por parte del Ministerio de Capital Humano al mando de Sandra Pettovello. En diciembre del año pasado, el titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), Sergio Rodríguez, presentó un informe en la causa que tramita ante el juez federal Sebastián Casanello en el que advirtió serias irregularidades en la gestión, almacenamiento y distribución de alimentos destinados a los comedores populares: “Ante la falta de entrega de alimentos por parte del gobierno los comedores siguen funcionando, porque el lazo social no está roto, al contrario se ve mucha solidaridad”, cuenta Maia que sabe muy bien que los comercios del barrio y los vecinos son los que ayudan a “parar la olla”: “No hay un mango y con mucho esfuerzo seguimos peleando para que los engranajes sigan funcionando. Como trabajadoras para este 8M es fundamental la unidad que venimos sosteniendo en el “bloque sindical”, creemos que poner por delante lo que nos une es un ejercicio que llevamos adelante. Lo que tenemos parado en la vereda de enfrente es Milei y vamos a seguir tejiendo estas alianzas que son necesarias para enfrentarlo”.

Carla Gaudensi, Secretaria de Género de la CGT y secretaria del FATPREN, destaca la importancia del sostenimiento cotidiano: “En poco más de un mes se cumple medio siglo del último golpe cívico-militar y seguimos sufriendo las consecuencias. Desde ese momento, con el aniquilamiento de la militancia más comprometida, los embates contra las organizaciones populares han avanzado. Y a pesar de haber podido construir políticas públicas y conquistar nuevos derechos, la realidad es que no hemos logrado la profundidad necesaria, el arraigo que convierta las conquistas del campo popular en pisos desde los cuales movernos”.

Desafíos para el 8M 2026

En 2015 la masividad de los feminismos desbordó las calles, comenzaba lo que años mas tarde los libertarios definirían como agenda woke y enmarcarían todos esos años de lucha por el derecho al aborto y las enormes movilizaciones callejeras en la batalla cultural. Este próximo 8M llega luego de dos años de un avasallamiento sistemático en relación a la salud mental, el trabajo, los cuidados y la violencia explícita de este gobierno hacia los transfeminismos.

“Una discusión central es volver a poner en el centro la vida, frente a un modelo que la precariza, la endeuda y la vuelve descartable”, dice Majo Poncino, Responsable Nacional de Mujeres Evita, militante de UTEP y concejala en Rosario. Para ella no se trata solo de resistir el retroceso de derechos sino de “volver a anclar el feminismo en las condiciones materiales de vida: el trabajo, los cuidados, los ingresos, la violencia económica, el endeudamiento familiar, los despidos y la precarización”. Hay una pregunta sencilla que considera indispensable de hacer: ¿Cómo se vive? ¿Cómo se trabaja? ¿Cómo se cuida?.

Este momento fascista exige un llamado definitivo a quienes no asumen el arrasamiento de la vida como lo lleva adelante este gobierno en sintonía con las ultraderechas globales, es recoger los hilos de una lucha contra la política del descarte. En este sentido, Poncino asegura que “la calle sigue siendo un espacio central de disputa y de resistencia cotidiana, pero no alcanza solo con convocar: es necesario volver a dotar de sentido a la movilización, recuperando la participación y la escucha”.

Sindicalismo feminista

La preparación del próximo 8M se da en un contexto particular del sindicalismo, en plena discusión de la reforma laboral las feministas no abandonan su mirada crítica a las formas en que el sindicalismo excluye o condiciona la acción política de mujeres y diversidades trabajadoras: “La situación que vivimos hoy no cancela -al contrario, actualiza- nuestras demandas en relación con la desigualdad que, pese a los avances logrados en distintos momentos, persiste también en nuestras organizaciones”, dice Yamile Socolovsky, secretaria de Género y Diversidad de la CTA-T y agrega: “Nuestra crítica feminista de la cultura patriarcal en los sindicatos debería entenderse como un aporte a su democratización, al fortalecimiento de su capacidad de representar a la clase realmente existente, y a su propósito fundamental de terminar con todas las formas de opresión”.

Socolovsky tiene claro que se trata de una contribución que sigue siendo subestimada en términos generales pero que “podría aportar una clave política para replantear la estrategia organizativa y de lucha de la clase trabajadora en estos tiempos”. Para eso, recoge la historia de la consigna “trabajadoras somos todas” de aquel primer paro y la reescriben con el lenguaje inclusivo también subestimado en estos tiempos: “La consigna ´trabajadorxs somos todxs´, que supone el reconocimiento de la heterogeneidad de la clase y de la legitimidad de sus diversas formas organizativas, sostiene un esfuerzo permanente de construcción de una unidad que trasciende largamente las formas tradicionales de sindicalización. La persistencia y el recorrido del bloque sindical feminista a lo largo de todos estos años expresa esa concepción”, concluye.

Que la calle entusiasmo

El 7F se abrió una huella con la marcha del orgullo antifascista antirracista, un gesto de protesta transversal con una enorme convocatoria en donde también marchó el bloque sindical tejiendo una alianza fundamental con los movimientos LGTBIQ+.

La convocatoria a la primera asamblea es hoy (por ayer) a las 17 hs en la UTEP (Pedro Echagüe 1265) y el objetivo es construir un 8M federal con asambleas en todo el país: “Para entusiasmar, es clave que el 8M vuelva a expresar las broncas y las demandas concretas de quienes hoy están más golpeadas. Escuchar, construir consignas desde los territorios, visibilizar conflictos reales y recuperar la dimensión colectiva y de la comunidad organizada como horizonte, son claves frente al individualismo que promueve este contexto. La movilización no es solo presencia: es identidad, pertenencia y horizonte compartido”, dice Poncino.

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