Ayer ha sido el día de la vergüenza, de la ignominia, del suplicio y del martirio. Es el día del martirio.
El día de ayer miles de mujeres humildes campesinas, comerciantes, vecinas, muchas de ellas cargando a sus niños, a sus bebés, en una marcha por la paz, por la unidad, por la tranquilidad de Bolivia, fueron brutalmente atacadas, golpeadas, azotadas, por una banda de paramilitares en moto que sin respetar a la madre, a la mujer, a los niños, sin respetar el pedido de paz que gritaban esas mujeres inofensivas, en la ciudad de Cochabamba, fueron brutalmente agredidas.

Nunca en la historia de Bolivia, de América Latina y del mundo, miles de mujeres pacíficas, que marchaban con sus hijos, habían sido maltratadas, abusadas y atropelladas como el día de ayer.
Es una página vergonzosa, muy triste y no contentos con humillar a miles de mujeres con sus hijos en la espalda, de tratarlas como animales, el día de ayer, otra mujer, una alcaldesa, fue asediada por una turba de 500, 600 personas, la alcaldía quemada, ella arrastrada, botada al piso, golpeada, pisoteada en el piso. Una mujer, sólo una mujer contra 500.
Golpeada con palos. Se le echó pintura en el cuerpo, se le cortó el cabello, se la amenazó de muerte, se la intimidó. Se amenazó con lincharla, por el hecho de tener ideas. Yo no quiero dejar de recordar estos terribles momentos que los repudiamos sin mostrar estas imágenes, por favor.

Para esta gente ser mujer es un delito. Ser humilde es un delito. Para esta gente tener pollera es un delito. Nunca ha pasado esto en democracia. Eso se llama fascismo. Eso es fascismo. Atacar mujeres, agredirlas por su condición étnica, humillarlas, atacar organizaciones sociales, eso es fascismo y lo que Bolivia está enfrentando hoy es una oleada fascista.

Terrible, miren lo que hacen sin ser gobierno. ¿Qué sería de Bolivia si fueran gobierno? Miren cómo tratan a una mujer, a un niño, a unos campesinos, a unos vecinos, sin ser gobierno. Imagínense qué le pasaría a nuestra querida Bolivia si esta gente, este fascismo, fuera gobierno. Nadie estaría a salvo, ni la prensa, ni el transportista, ni el comerciante, ni el vecino, ni el estudiante, ni el profesional. Mire esta brutalidad.

¿Qué delito cometían estas mujeres caminando con sus niños pidiendo paz? ¿Qué delito cometían mujeres de pollera, que son las que sustentan nuestro alimento, las que producen el alimento que consumimos, para tener ese tipo de trato? Hombres armados en motos, con cascos, bazookas artesanales, palos con clavos, cadenas. Una auténtica vergüenza y un auténtico peligro para la democracia.

El día de ayer es una página de la vergüenza. Y estas imágenes nadie las tiene que borrar de su cabeza. Esto son ellos. Esta violencia representan ellos. Este miedo, esta agresión a las mujeres como si fueran ganado, botándolas de la ciudad. ¿Acaso no vivimos del alimento que producen los campesinos? ¿Por qué las botan de la ciudad? ¿Qué delito han cometido? Este es el peligro que se cierne a la democracia y a la vida de los bolivianos, especialmente a la gente humilde, de las mujeres. Es una página de vergüenza que esperemos nunca más se vuelva a repetir en la historia de Bolivia. Página de vergüenza, escarnio y humillación a la mujer, a la de pollera, al humilde, al trabajador, al campesino, al indígena.

Es lo peor que tengo como imagen de lo que he vivido en toda mi experiencia en vida democrática. Ese es el lenguaje de ellos. Esa es la amenaza que hacen ellos a la población y ningún boliviano está exento de ser amenazado, maltratado y humillado, como han sido estas mujeres, incluso estos varones el día de ayer. Hago una invocación a que estas imágenes nunca más se reproduzcan en Bolivia.

El día de ayer es el día de la vergüenza y esa vergüenza nunca más se debe repetir en la historia de Bolivia.

Por eso convocamos a los promotores de esta violencia a que recapaciten, a que vuelvan a la vía institucional. A que no fomenten el odio, la humillación, el escarnio, a las mujeres, a los jóvenes, a los niños, a los campesinos, a los obreros. Que se detenga este espiral de violencia contra la sociedad. Nada de esto hubiera pasado si el perdedor de las elecciones, que perdió con 10 puntos, hubiera aceptado dignamente su derrota. Todo se ha iniciado porque el perdedor de las elecciones se negó a aceptar su derrota. Miren el espiral que ha generado la violencia.

¿Cuántas mujeres más humilladas quiere ver? ¿Cuántos campesinos, vecinos o gremiales maltratados, escupidos y pisoteados más quiere ver para recapacitar? ¿Cuánta discriminación más quiere ver en las calles hacia campesinos, hacia indígenas, para recapacitar?

Claramente hemos marcado una vía institucional. ¿Cuál es la vía institucional para resolver los conflictos?

Hubo elecciones, un partido le ganó al otro, con más de 10 puntos, con más de 640000. El partido perdedor ha dicho que hay fraude. No ha mostrado pruebas. Se esconde para mostrar las pruebas. Ha venido y hemos invitado a una organización internacional OEA (Organización de Estados Americanos) para que verifique, valide o rechace esas denuncias de fraude y que haga su dictamen. Esa es la vía institucional. La vía del diálogo. La vía constitucional para resolver los conflictos. No es humillando a mujeres. No es maltratando a campesinos. No es colocarse en un palo un clavo o una manopla o sacar un bate de beisbol para caminar por las calles persiguiendo gente humilde. Esa no es la vía institucional de resolver los problemas políticos. Hay una vía de diálogo, de salida institucional. Esperemos el informe que brinde la OEA. Esperemos ese informe. Ese informe va a decidir si hubo o no hubo fraude. Si hubo irregularidades o no las hubo y acatar el resultado de ese informe de la OEA.

Lo ha aceptado Estados Unidos, lo ha aceptado la Unión Europea, lo han aceptado los países No Alineados, lo ha pedido la comunidad internacional, los países hermanos. Esta es la vía de la solución. Las respuestas ambiguas, las convocatorias a usar toda la fuerza contra el órgano electoral es lo que ha desatado esta violencia.

Paremos esta violencia. Basta de violencia. Basta de mujeres maltratadas. Basta de jóvenes maltratados. Esperemos el trabajo de la OEA. Démosle más información a la OEA. Si tiene la oposición informes de fraude, entregue sus informes de fraude. Explíquelos. No le tenga miedo a la verdad. No se escape de la verdad. No esconda su falta de verdad, su falta de pruebas haciendo escarnio con las mujeres.

Todos tenemos una madre mujer, una hermana mujer, una hija mujer. Y el escarnio que le han hecho a esta mujer nos lo hicieron a todos nosotros, a todas las familias bolivianas. Todos los bolivianos nos sentimos agredidos. Porque todos tenemos una madre, una esposa, una hija y una hermana, que podría ser igual de maltratada como ha sido maltratada la alcaldesa de Vinto el día de ayer.

Señor Mesa, señor Camacho, basta de promover la violencia. Acepten la vía institucional y democrática. Auditoría de la OEA. No promuevan más violencia. No hagan daño a más gente. No provoquen muertes. No afecten al campesino, no afecten al gremial. Al que tiene que vender sus productos, que vive día al día. No afecten al vecino. No afecten al pequeño propietario que está siendo maltratado por estas convocatorias a hacer paros, movilizaciones. No manden a su gente cada noche a querer romper la protección policial. La policía no está saliendo a atacar a la ciudadanía. Está protegiendo esta zona para que no vengan a quemar, como lo han hecho con el órgano electoral y los órganos electorales en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. No quemen las instituciones, porque las instituciones son patrimonio de los bolivianos. Nosotros somos funcionarios temporales. Estas instituciones son de los bolivianos.

Ya basta de esa violencia. Dejen de destruir la economía de Bolivia. Dejen de destruir la economía de Santa Cruz. La ciudad más próspera la están convirtiendo en una ciudad paralizada, donde falta el alimento, donde falta el trabajo, donde falta el libre desarrollo y laboriosidad de la gente. No destruyan Bolivia de esa manera por una actitud caprichosa política de no aceptar su derrota. No aceptar que la comunidad internacional haga la auditoría a las denuncias de fraude. Son caprichos de unas cuantas personas que está ensangrentando Bolivia. Un capricho de unas cuantas personas que nos está convirtiendo en la vergüenza mundial. El único país en el mundo donde una banda de fascistas agrede a mujeres con sus hijos.

Basta. Basta de esta agresión a Bolivia. Basta de esta agresión a la gente humilde.

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