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PARO NACIONAL DE TRABAJADORXS SEXUALES POR CUATRO FEMICIDIOS EN EL ÚLTIMO MES
Con la consigna Ni Una Trabajadora Sexual Menos y luego de cuatro femicidios de trabajadoras sexuales en Rosario, Córdoba y Retiro, AMMAR convocó a un paro en todo el país para reclamar condiciones seguras y derechos laborales y denunciar los femicidios de Débora Bordón, Bárbara Aragón, Daniela Villalba y Tatiana Fernández, que fueron asesinadas mientras trabajaban.
Débora Giuliana Bordón, de 31 años, fue asesinada el 4 de agosto en un departamento del barrio Luis Agote, en Rosario. El 11 de octubre asesinaron a Bárbara Camila Aragón, de 26 años, en una pensión de Empalme Graneros en Rosario. El 19 de octubre mataron a Daniela del Milagro Villalba, de 29 años, en el departamento donde vivía y trabajaba, en el barrio Cofico, en Córdoba. Y el 24 de octubre, Tatiana Micaela Fernández, de 27 años, fue asesinada en un departamento que alquilaba con una compañera para trabajar, en Retiro.
La secretaria general del sindicato de trabajadorxs sexuales AMMAR, Georgina Orellano, detalló: “Hacemos este paro para visibilizar nuestra precariedad, para denunciar que la clandestinidad es lo que nos mata, que necesitamos mejores condiciones laborales, garantías, pero también para denunciar la pobreza estructural a la que nos vemos sometidas bajo este gobierno nacional y en la Ciudad de Buenos Aires, donde se ha profundizado la desigualdad y tenemos un montón de compañeras viviendo en situación de calle”.
“También paramos para exigir el cese de la violencia institucional. Todos los días, en todos los barrios, se desarrollan y se llevan a cabo operativos de saturación, que violentan, que le roban a nuestras compañeras, que no le permiten trabajar. También paramos porque denunciamos que no hay políticas públicas para asistir a nuestras compañeras, las que están en situación de calle, las que fueron desalojadas, las que están atravesando muchas situaciones de angustia por estar endeudadas, por haber pedido prestado a prestamistas y ahora estar amenazadas y expuestas a situaciones de violencia”, enumeró.
Por otro lado, señaló: “Tiene que haber un debate honesto y sincero con respecto al reconocimiento del trabajo sexual ya. Y sobre todo, porque nuestras vidas nos importan y queremos poder visibilizar que dejen de matarnos y que todos aquellos que creen que a la puta le pueden hacer de todo, porque justamente está deshumanizada, estigmatizada, su trabajo no está reconocido, que sepan que estamos organizadas, que estamos unidas y que existimos, resistimos y queremos seguir organizándonos. No para contar muertas, no para pedir justicia por los femicidios de nuestras compañeras, sino para que nuestro trabajo sea reconocido como tal”.
Frente al Congreso, AMMAR realizó una concentración y lectura de un documento de la mano de periodistas, actrices, compañeras sindicalistas, referentas del movimiento feminista, de la cultura, escritoras, que se solidarizaron con la lucha. Además, en diez provincias se desarrollaron asambleas, cese de actividades, pegatinas en las zonas de trabajo, en las principales peatonales, radios abiertas, concentraciones. También hubo una marcha en Jujuy; en San Luis, concentraron en el Correo Central; en San Juan, en la plaza de la terminal de Ómnibus.
AMMAR viene realizando innumerables campañas de visibilización. Éste es el primer paro nacional de lxs trabajadorxs sexuales, en 31 años. “Es la primera acción que llevamos adelante con estas características. También con una pregunta: ¿Qué implica parar? Cuando nuestro trabajo no está reconocido, cuando no tenemos patronal, cuando hay precariedad, cuando hay compañeras que están endeudadas. Imaginarse hacer un paro desde un sujeto informal, que no está reconocido por el Estado ni por el derecho laboral. Así que para nosotras fue muy significativo que todas las compañeras comiencen a poder interpelarse y sobre todo abrazar la identidad de que somos clase trabajadora, que somos trabajadoras y que justamente por eso necesitamos tener derechos laborales”.
Las compañeras también estuvieron pensando en la necesidad de buscar nuevas formas de autocuidado. “Las que tenemos ya no nos alcanzan y han sido criminalizadas por la ley de trata”.


